La ruptura de las negociaciones tiene una interpretación diferente para los ganaderos, que parten de la base de que las condiciones que se les querían imponer en el convenio sobre pastoreo son leoninas. Algunos de los afectados consultados por este medio interpretan que ese documento sólo beneficia a los comuneros y que a ellos los deja atados de pies y manos. Así, el presidente del Curro da Enxa, Manuel Blanco, mostró ayer su claro desacuerdo con Serra do Barbanza. «Os cartos que nos pedían polo uso do pastizal son demasiado, nós non podemos pagar iso», replicó. La cuota que se pretendía fijar es de 20 euros por hectárea. Sobre las primas, el directivo comentó: «Terán que demostrar primeiro que as estamos cobrando». Por su parte, el máximo responsable del Curro das Traves, Manuel Boo Lojo, está convencido de que los ganaderos salen perdiendo si aceptan ese contrato. «A nós non nos dan nada, só queren cobrar e punto», critica. Lo que más le desagrada del convenio es el período de cesión de uso del pastizal que se establecía por cinco años prorrogables, siempre y cuando no hubiera una violación de las condiciones. Futuro «Cinco anos non son futuro, se pagamos ten que ser por algo en condicións e non que hoxe nos deixen ese terreo e que despois, cando queiran, nos boten para facer plantacións ou para arrendarllo a outros gandeiros», manifestó Boo Lojo, quien aseguró no sentirse preocupado por las posibles repercusiones. Multas estériles En el comunicado difundido por Serra do Barbanza, se hace mención también a las multas y sanciones administrativas, de las que opinan que son «escasas e de proceso lento e opaco». Las definen como una herramienta «insuficiente» para combatir la vulneración «sistemática» de la ley que se está dando con el ganado. Los comuneros recuerdan, además, las sumas millonarias invertidas en plantaciones y repoblaciones en los montes de Barbanza que están siendo «dilapidadas». Por eso, se preguntan si no hay algún responsable que tenga pensado poner freno a esta situación.