Tuvo una infancia feliz hasta que, a los 12 años, esta vecina pobrense se quedó huérfana de padre y madre, lo que la obligó a empezar a trabajar
07 mar 2003 . Actualizado a las 06:00 h.Su vida no ha sido un camino de rosas. Un accidente laboral le lesionó las manos y tuvo que permitir que su hijo pequeño se fuese con su ex marido. Sola, vive en Boiro, estudia, colabora en Radio Barbanza y sigue demandando empleo. -Tan pronto como entregué los papeles en el juzgado, solicitando la separación matrimonial, ya estaba buscando trabajo. Del Inem me llamaron sólo una vez y yo conseguí 33 empleos. Nunca desprecié ninguno, ni me importa desplazarme. Siempre voy hacia delante. -¿Son diferentes mujeres y hombres? -Cada persona es única, aunque con los mismos derechos y deberes. -¿Considera más inteligente a la mujer que al hombre? -No lo creo. La inteligencia es cosa de neuronas y ejercicio mental. -¿Existe algún secreto para que una pareja funcione? -Se precisa una base sólida en la que asentarse: cariño, respeto, confianza, diálogo... Los pilares no se caen si esa cimentación es lo bastante firme. -¿Cuál es su filosofía de la vida? -Cuando una persona conoce sus limitaciones y aprende a quererse tal y como es, todo en la vida es más llevadero. -¿Puedo preguntarle qué estudios tiene? -Claro, y no me produce rubor confesar que todos mis títulos se reducen a un certificado de estudios primarios, ya que eso no ha sido nunca para nada un impedimento en mi vida. -¿Se siente a gusto trabajando en Boiro? -Vine hace once meses con un contrato de trabajo, se me acogió con cordialidad y se respetó mi dolor. Si tuviera que marcharme por motivos laborales llevaré a Boiro igual que llevo a A Pobra en mi corazón.