La playa de Espiñeirido recibió galletas de tamaño y textura similar a las avistadas por primera vez en la zona
08 ene 2003 . Actualizado a las 06:00 h.?ientras los municipios de la península barbanzana afectados por los vertidos del Prestige intentan regresar a la normalidad, el peligro de una cuarta marea negra planea sobre sus arenales y zonas rocosas. De hecho, nuevas manchas de hidrocarburo -muy parecidas a las que entraron por primera vez en esta zona en la última semana de noviembre- arribaron estos dos últimos días a la playa de Espiñeirido, que comparten los municipios de Ribeira y O Son. Durante las últimas jornadas, las tareas de limpieza de chapapote en las playas petroleadas de Corrubedo, Aguiño y Porto do Son se han ceñido casi exclusivamente a labores de mantenimiento: es decir, recoger las motas de fuel que la marea arranca a las rocas para arrojar a la orilla de los arenales. Dado que la tercera marea negra pasó de largo para marchar al mar Cantábrico, se ha necesitado cada vez un número menor de voluntarios y militares para frenar el impacto del hidrocarburo, según indicaron fuentes de la comisión de seguimiento. Aspecto Ahora bien, por el aspecto de las últimas manchas que recalaron en Espiñeirido se desprende que existe una seria amenaza de que se repita el ciclo. Ya la mayor parte de los marineros de Carnota manifestaron que las galletas arribadas a esa parte del litoral durante los últimos días les recuerdan mucho a las que llegaron con la primera marea negra. Ahora, miembros de Protección Civil de O Son repiten esta misma sospecha. «Son más grandes que las que traen las rocas y parecidas a las primeras que llegaron aquí», señaló un miembro de la agrupación. Las manchas llegan a alcanzar un diámetro de hasta veinte centímetros y tienen un aspecto limpio y compacto. Nada tienen que ver, por tanto, con las que la marea desprende de las rocas, que semejan ceniza desmenuzada y suelen venir mezcladas con restos de otros materiales.