Un «chinclán» incurable

A. D. Santos RIBEIRA

BARBANZA

El bajista no ceja en el empeño de ganarse la vida por medio del rock¿n roll

06 nov 2002 . Actualizado a las 06:00 h.

Es, ante todo, un fanático del rock. Su pasión por la música lo llevó hace una década a integrarse en Heredeiros da Crus -cuando en Ribeira aún existía un reducto llamado Novecento-. Ahora, Fran Velo regenta un pub gracias a esa misma enfermedad incurable que le hace «andar de chinclán» tras la senda de los más grandes. Es la figura menos extravagante del grupo barbanzano. Alto y delgado, en las actuaciones prefiere estar más bien hacia el fondo del escenario. Eso sí, O Jran Fran Velo salta sin parar mientras rasguea con saña las cuerdas de su bajo. Delante quedan Toñito de Poi, Javieriño Maneiro y Tuchiño -amén del pato Joshua- para hacer las gracias y animar al público con sus letras picantes y divertidas. Ahora Fran también es hostelero. «Xa mirara este mesmo local fai oito anos, pero daquela non me decidín», comenta. Sin embargo, a principios del 2002 sintió la necesidad de cubrir un triste vacío de su villa natal. El músico echa en falta en Boiro más locales como el suyo... y no es el único: «Moita xente achégase ata a cabina para dicirme "¡xa era hora!"», declara. A Fran Velo le queda una espina clavada. Tiene su pub, tiene su grupo, un montón de amigos, una mujer y un hijo; pero le falta algo: regentar un local en el que se puedan hacer actuaciones en directo. Tiempo al tiempo.