Tras los pasos de Heras

Ramón Ares Noal
Moncho Ares RIBEIRA

BARBANZA

Un grupo de cicloturistas barbanzanos y padroneses coronó la mítica cima de la Vuelta a España una semana después de que lo hiciera el escalador del US Postal

05 oct 2002 . Actualizado a las 07:00 h.

¡Para qué me metería yo en estas aventuras! Aquí no vuelvo. Son algunas frases interiores que bombardean a los esforzados amantes del deportes que un día deciden medir fuerzas y el agotamiento físico se convierte en su primer enemigo para lograr gestas. Algo así vivieron algunos de los ocho cicloturistas de Barbanza y Padrón que decidieron subir al Anglirú, justo un domingo después de que Roberto Heras, ciclista español del US Postal, ganara en el mismo lugar la etapa más dura de la Vuelta a España. Salieron a las siete y media de la mañana de Boiro dispuestos a minimizar las quejas de los profesionales que una semana antes habían planteado a la organización de la ronda española. El ascenso comenzó a la una de la tarde, y los primeros cuatro kilómetros nada tenían que ver con las hazañas que llevaron a alguno de ellos a hacer el Camino de Santiago, o las subidas a los lagos de Enol o al Turmalet. ¡Ah, caramba, aquí faltaba algo! Era lo más duro, el tramo donde las cuestas parecen paredes, apesta a embrague quemado de los coches que van delante y las numerosas personas que suben a pie acaban tiradas en las cunetas soñando con que un autobús o un coche escoba las recoja del infierno asturiano -a lo largo del recorrido, la frase «bienvenido al infierno» podía verse en numerosas pintadas sobre la carretera y los taludes-. Solamente uno del grupo sufrió los avatares del esfuerzo. Su desfallecimiento fue lógico pues, como puede ocurrir incluso a los grandes profesionales, no acertó a elegir el piñón ideal. Una vez repuesto, se subió al sillín y encaró el asfalto. Arriba, con 12,5 kilómetros en los riñones, llegaron en ochenta minutos, lo que no está nada mal para unos cicloturistas aficionados, al menos aparentemente, pues juntos suman unas cuantas pruebas ganadas: campeonatos gallegos de la modalidad y subidas por toda la geografía gallega. Si duro fue el ascenso, no más blanda fue la recuperación. Algunos no podían ni andar tras bajar de la bicicleta y las agujetas quedaron instaladas en las piernas en los días posteriores. Juan José Fajardo afirmó que, al acabar, se decía a sí mismo que no volvería a hacer semejante locura. A medida que pasaron las horas, el rechazo pasó a emoción y ahora dice que tiene ganas de repetir la subida al Anglirú: «Parece que nunca se acaba e logo disfrutas de verdade». Los héroes fueron Carlos Prieto, que llegó primero; José Castro, Tino Lestedo, los hermanos José y Ramón Barreiro, Arturo Piñeiro, Mario Castro y Juan José Fajardo.