Críticas entre bocado y bocado

La Voz

BARBANZA

ANA GARCÍA

28 sep 2002 . Actualizado a las 07:00 h.

A En la comida hubo merluza y carne asada, un inspector de Pesca oriundo de Camariñas, algún alcalde y muchos hombres del mar, sobre todo patrones y lonjeros, y miembros de Protección Civil de uniforme. Todos los presentes tenían algún motivo de agradecimiento a O Rubio de Camelle y sus hermanos, pero no asistieron todos los que les deben algo. No hubieran cabido. Al principio de la comida, la conversación se centró en los homenajeados. Se les definió como hombres entregados y honrados, a pesar de que O Rubio se autoproclamó hace años como «o maior furtivo da Costa da Morte». Quizá exageraba, pero, desde luego, no mentía. Y ¿de qué modo concuerda honradez con furtivismo? Cada uno daba sus razones. Que si sólo cogía los percebes del fondo, que si respetó la concesión de determinada cofradía para no hacer daño a los mariscadores. O Rubio tiene claro, según dicen, que el furtivismo también tiene su código de honor y él nunca se lo saltó. En la actual situación de distanciamiento entre las cofradías de la Costa da Morte y la Consellería de Pesca por el cambio de legislación, los planes específicos, las nasas y el decreto de los pósitos, no es un contrasentido un homenaje a un antiguo (o actual) furtivo. Los patrones se despacharon a gusto con la Consellería. Entre la merluza y la carne salieron decenas de anécdotas de persecución y sanciones (a su entender) sin sentido. Entre la ternera y el postre, los hombres del mar ya proponían soluciones, pero seguía pesando más la crítica, incluso la política, aunque parece que se mantendrá el apoyo al PP que, al parecer, es el partido con más predicamento entre los patrones mayores de la Costa da Morte. En la comida, los hermanos Tajes Sánchez ocuparon la diestra y la siniestra del alcalde. Comieron con buen apetito y entre bocado y bocado se dedicaron a la conversación. Los detalles del acto de homenaje fue el primer asunto. El resto queda entre los comensales.