Hoy que el debate sobre la sanidad pública gira en torno a la amplitud de las listas de espera, se cumplen veinte años desde que las páginas de La Voz de Galicia dedicaran un reportaje de dos entregas a los servicios sanitarios de Ribeira, que eran pocos, precarios y, por encima, se prestaban en la entreplanta del edificio de la Caja de Ahorros. Los profesionales que participaron en aquella información, entre los que destacaba el director de la clínica local, el doctor Páramo González, aseguraba que en la dependencia estaban trabajando a tope y apuntaba que en Ribeira era «necesaria, urgente, una Casa del Mar en condiciones, pues la clínica se ha quedado pequeña». Páramo ya abogaba porque la ciudad fuera cabeza de área sanitaria y que desde ella debían ofrecerse servicios a todos los municipios de la comarca, pues así se lograrían descongestionar los centros de Santiago. Unos años después, la Casa del Mar se hacía realidad. Poco podía pensar el doctor Páramo que el municipio acabaría siendo la sede de un hospital comarcal saturado de atenciones.