Los vecinos miran al cielo

ABDÓN DORCA RIBEIRA

BARBANZA

CARMELA QUEIJEIRO

La maldición persigue a las celebraciones boirenses, históricamente deslucidas por la lluvia Está claro que una maldición persigue a las fiestas de Boiro. A las orquestas, los pasacalles, los chiringuitos y los fuegos de artificio se les suele acoplar en todas las ediciones un acompañante ni mucho menos deseado: el de la lluvia. Este año no parece ser una excepción. Ayer, primer día de las celebraciones, los cielos amanecieron encapotados después de varios días de sol. Y, aún encima, los pronósticos del tiempo para el fin de semana no invitan al optimismo. Todos esperan que la andaluza Nuria Fergó se traiga, además de sus canciones, esos grados de más que sobran en su tierra y a veces hacen falta por estas latitudes.

05 jul 2002 . Actualizado a las 07:00 h.

«Polo menos fai calor». Así se consolaba una vecina del maleficio que parece caer sobre el municipio de Boiro cada vez que se acercan las fiestas del verano. No importa que dos días antes haga un sol de abrasador y la gente abarrote las playas. Cada vez que llega la ansiada fecha, las nubes cubren el cielo y las canciones de la orquesta de turno son bailadas a ritmo de paraguas. Incluso este verano, en el que las matemáticas del calendario han hecho que el primer domingo del mes caiga más bien entrado julio, parece que el orballo va a hacer acto de presencia en el recinto festivo. Desde hace algún tiempo, el sector hostelero de la zona intenta que las fiestas del verano coincidan, no con el primer domingo de julio, sino con el segundo. Las probabilidades de buen tiempo serían mayores; y la invasión de turistas, más pronunciada. Muchos piensan que ni así la villa boirense se desharía de las malditas nubes. Por otra parte, los hombres del tiempo no invitan al optimismo. Sus pronósticos auguran que las nubes seguirán acampando en tierras barbanzanas a lo largo del fin de semana. Si al menos la andaluza Nuria Fergó se trajese el calor de su tierra... No estaría de más el que el martes a las doce de la noche, verdadero momento cumbre de estas fiestas, las estrellas del cielo brillaran tanto como la de Operación Triunfo. Pero las predicciones del Instituto Nacional de Meteorología son funestas. Quien consulte su página web podrá leer esto en relación al martes día 9: «En Galicia, muy nuboso con precipitaciones de débiles a moderadas». Menos mal que los hombres del tiempo no gozan de la infalibilidad del papa.