HUELGA GENERAL

La Voz

BARBANZA

Pues visto y oído lo que dicen gobierno, sindicatos y partidos políticos -además de los meapilas y mandados consiguientes- ahora nos toca el turno a cada uno de los españoles para que hagamos el examen de conciencia ante la convocatoria de huelga general, siempre extraordinaria y medida máxima de los trabajadores ante hechos o situaciones que atenten contra sus derechos. Los sindicatos, al menos en los primeros cuatro años de gobierno del PP, han vivido una especie de amancebamiento con los susodichos, estando más pendientes de salir en la foto y mendigar prebendas en forma de variadas asignaciones económicas que de adoptar una posición reivindicativa, siendo uno de los principales pilares para alcanzar el edén del centro que tanto ansiaba Aznar. Aún siendo necesaria una reforma del desempleo, en vez de atacarla desde una política activa de empleo con iniciativa, ilusión y amplitud de enfoque, lo que hace el gobierno -recuerden cuando alguien prohibió la mendicidad- es descargar en el trabajador su responsabilidad, en base a normas subjetivas que recortan los derechos adquiridos y crean un clima social de desconfianza. Se pensaba que el nuevo milenio estaría presidido por una situación donde la libertad individual tendría su razón de ser en el seno de sociedades avanzadas, plurales y más humanas, pero si algo se ha puesto de manifiesto en esa quimera económica que supone la UE desde hace algún tiempo, ha sido un talante ultraconservador y de atrincheramiento (políticas restrictivas para políticos que confunden la Europa del bienestar con un acogedor salón amurallado con sirviente negro). Liberalismo económico Pero lo más grave es que se intenta hacer creer que no hay otra solución, que lo políticamente correcto es lo que llaman el centro político sustentado en el liberalismo económico, otrora totalitarismo y oligarquía, que tan sólo busca la uniformidad en la formación, comportamiento y pensamiento de los administrados y de esta forma sustraen el único ideal que ha mantenido al mundo desde la cavernas: soñar con un mundo mejor y más justo, luchar por avanzar. Por todo ello se manifestarán pacíficamente -hasta eso hay que aclarar- pasado mañana, desde la modestia de los granos de arena pero con la convicción de ser diferentes unos de otros, por los derechos que nos sacan a todos como posibles trabajadores desempleados y por una decidida política de empleo en la que el Estado es quien más debe decir y hacer. En resumen, porque prevalezca el ser humano en general ante el interés económico de unos cuantos... y yo estaré con ellos.