Último día en la vida de la vieja divisa

MODESTO DEL RÍO RIBEIRA

BARBANZA

SIMÓN BALVÍS

A los barbanzanos les sobraron los dos meses para deshacerse de la moneda tradicional española y adaptarse al euro Todos los habitantes de los países de la unión monetaria europea se despidieron ayer definitivamente de sus monedas nacionales. Los barbanzanos no fueron menos, aunque durante el mes de febrero apenas se hicieron intercambios económicos en pesetas en la zona. Aun así, las monedas y billetes que aparecieron escondidos en los más oscuros lugares de los domicilios se utilizaron durante los últimos días para hacer pequeños pagos, como excusa para cambiarlos por euros. Durante los próximos meses, las pesetas ya sólo se podrán entregar en los bancos y cajas para ingresarlas en las cuentas corrientes con su valor europeo.

28 feb 2002 . Actualizado a las 06:00 h.

Los habitantes del área barbanzana se han adaptado con rapidez al euro. Tanto es así que el presidente de la asociación de empresarios de Ribeira, Juan Antonio Silva, aseguró que habría sido suficiente con treinta días de convivencia entre las dos monedas. Sin embargo, los cálculos mentales para hacer la traducción a pesetas todavía continuarán unos meses más. Será más difícil acostumbrarse a comparar precios en la recién llegada divisa. Todavía lo tendrán peor las personas discapacitadas y analfabetas, que necesitarán de ayuda para distinguir los nuevos papeles y metales. Algunos establecimientos de la zona siguieron recibiendo pagos en la moneda española durante su último día de circulación. La mayoría de ellos provenían de hallazgos inesperados en los hogares de los clientes, o de niños que tenían guardada alguna calderilla para comprar chucherías. De todas maneras, en los comercios no se notó un incremento repentino de los pagos en pesetas en su última jornada de vigencia. Sí se produjo ese fenómeno en los bancos, donde hubo más canjes de los habituales durante el resto de la semana, aunque, de todas maneras, fueron de escaso valor. La moneda española se convirtió en los últimos días de febrero en un objeto casi de coleccionista, un medio de pago pintoresco, legal pero minoritario. Y lo cierto es que el canje a euros se realizó, sobre todo, en las tiendas, y no en los bancos y cajas de ahorros. Varios comerciantes y trabajadores autónomos de Ribeira contaron sus experiencias a la hora de recibir pagos en la divisa tradicional.