MANCOMUNIDAD, LA MEJOR DECISIÓN

La Voz

BARBANZA

ANDRÉS FARIÑA RIPARIA

18 feb 2002 . Actualizado a las 06:00 h.

Parecía olvidada y daba muestras de que a nadie le interesaba que desarrollara las funciones para las que fue, inteligentemente, concebida. Me refiero a la Mancomunidad Ría de Arousa Norte, fundada en el año 1974 y como alguien escribió, fue una idea que se adelantó a los tiempos. Pero pesaba más la rentabilidad política que la social. La realidad fue que a vaquiña polo que vale y que cada quen arranxe a súa casa y en la foto todos juntos. Sin embargo, y a pesar del individualismo que nos caracteriza, tenemos la autarquía metida en la médula. Por el año 1990 el consello de la Xunta aprobó el Plan de Desenvolvemento Comarcal, que daría como resultado la aprobación de la ley de Comarcalización de Galicia. Su objetivo es fundamentalmente la dinamización de los recursos y de las iniciativas locales, mediante planes de desarrollo comarcal que permitan la integración en la planificación socioeconómica, así como la coordinación de las inversiones públicas. Esto es de vital importancia para frenar el escandaloso derroche de un gasto público que a los pocos meses, y en muchas ocasiones, se cae por improductivo. Los objetivos de una mancomunidad son mancomunar los servicios públicos que se deben prestar a los ciudadanos, es decir, prestación de servicios con una gestión que reduzca los costes. Eficacia y eficiencia en las competencias de los concellos. Constitución del patronato Entre las funciones de la mancomunidad no entra la planificación del gasto público ni la ordenación del territorio, pues éstas son el objetivo de la Ley de Desenvolvemento Comarcal de Galicia, cuya aplicación es voluntaria. Esta voluntariedad viene de la necesaria sutileza con que la Xunta debe tratar la invasión de competencias de unas corporaciones sometidas al protagonismo personal de sus dirigentes. A pesar de la gran capacidad de planificación territorial de los alcaldes barbanzanos, deberían dejarse asesorar y constituir cuanto antes el patronato de la fundación para el desarrollo del Barbanza. Así, conjuntamente se debería lograr un plan de acciones en las que prevalezca la coordinación de inversiones, la minimización de costes y la optimización del bienestar social. Si somos importantes en los recursos, deberíamos de ser racionalmente sinceros en su aplicación al desarrollo comarcal. Cuando la UE nos recuerda los millones de fondos europeos que se han gastado sin orden ni concierto y no han resuelto el atraso de nuestras variables macroeconómicas respecto de nuestros vecinos comunitarios, es decir, que nuestra renta media sigue siendo sólo media renta, y cuando el informe de La Caixa confirma que en variables de bienestar seguimos en la cola de las comunidades, sería políticamente responsable que nos lo tomáramos en serio.