Una obligada vuelta al pasado

María Xosé Blanco Giráldez
M. X. BLANCO RIBEIRA

BARBANZA

Dos ancianos de A Figueira viven prácticamente aislados desde hace tres semanas, cuando se les averió el teléfono Hace unos quince años todavía tenían que cenar bajo la luz de las velas. Poco a poco el progreso fue llegando a su vivienda, ubicada en el lugar boirense de A Figueira. Primero fue la luz y después el teléfono. Pero, desde hace tres semanas, el aparato que Ignacio Tubío y Aurelia González utilizaban para comunicarse con sus familiares permanece estropeado. Los ancianos, de 80 y 79 años, respectivamente, están casi aislados. Las numerosas llamadas realizadas por sus allegados a Telefónica para que procediera a arreglar el aparato han sido inútiles y, hasta la fecha, ningún operario de esta empresa se ha asomado por su domicilio.

10 nov 2001 . Actualizado a las 06:00 h.

Aurelia García se emociona cada vez que sube las escaleras de su vivienda para acceder a la planta superior y vuelve la mirada hacia el taquillón sobre el que reposa el teléfono. La anciana, que ya ha visto la muerte de cerca en un par de ocasiones a causa de dos embolias, teme sufrir un nuevo achaque en cualquier momento y no poder pedir auxilio. Y es que, el 21 de octubre, el teléfono de su vivienda dejó de funcionar y, desde entonces, ella y su marido siguen a la espera de que se solucione el problema. El día en el que dejó de funcionar el teléfono, que coincidió con la celebración de las elecciones autonómicas, Telefónica les comunicó que todo se debía a que las líneas estaban saturadas. Pero, dado que la avería continuaba, familiares de Ignacio Tubío y Aurelia González llamaron en numerosas ocasiones a la empresa. Aseguran que en todas ellas obtuvieron como respuesta el compromiso de que técnicos se desplazarían hasta A Figueira para poner fin al problema de esta pareja de ancianos, aunque, hasta la fecha, esta promesa no se ha cumplido. La desesperación de los familiares llegó a tal extremo que, tras llamar a muchas puertas, decidieron recurrier al Concello de Boiro en busca de ayuda. Desde la casa consistorial, dos concejales y el aparejador municipal probaron suerte también marcando el número de averías que Telefónica tiene al servicio de sus clientes. La respuesta fue la misma que obtuvieran anteriormente los allegados de la pareja de ancianos: más promesas incumplidas. Ahora, los familiares de estos boirenses no saben a quien recurrir para poder recuperar la comunicación que mantenían diariamente con Ignacio Tubío y Aurelia González. Éstos se niegan a irse de la que siempre fue su casa y sus allegados temen que una noche les ocurra algo y cuando lleguen a A Figueira sea ya demasiado tarde.