El grupo noiés Candelexas representó su obra «Cando os bancos falan...» en el auditorio municipal de Ribeira El grupo de teatro noiés Candelexas, dirigido por Víctor Vez, escenificó el viernes por la noche en el auditorio de Ribeira su obra «Cando os bancos falan...». Precisamente, en eso mismo consiste la representación: en una serie de historias que suceden en un parque, cuyo único testigo es un banco en el que se sientan los personajes y que habla con los espectadores. Los temas se tratan en clave de humor, aunque sin prescindir de una cierta dosis dramática. Al mismo tiempo, se abordan cuestiones de actualidad, en este caso adaptadas al público ribeirense. También se caricaturizan determinados tipos humanos y se critica a las instituciones.
06 oct 2001 . Actualizado a las 07:00 h.Mientras el público esperaba el inicio de la función, sonaba la música de la película Candilejas de Charles Chaplin, que sirve también de banda sonora al grupo de teatro Candelexas. Víctor Vez es el autor del texto de Cando os bancos falan..., una obra en la que tres actores dan vida a diez variopintos personajes. Esta multiplicidad obliga a los intérpretes a cambiarse de vestuario en pocos segundos para convertirse en un matrimonio que obtiene cama en un hospital tras siete años de espera, una trabajadora social, dos jubiladas, un ladrón, un ex-novio, una prostituta, un marinero y un borracho, que es el único que puede hablar con el mueble urbano. El decorado está formado por el banco, que es el auténtico protagonista, y una farola tipo globo, de las que tanto abundan en los parques, que sirve para identificar el lugar donde se desarrolla la acción. Los personajes que se representan aparecen ridiculizados, como la asistente social, la única que habla en castellano, o las jubiladas, que mantienen una actitud reprimida pero que al final acaban ligando. El texto está adaptado para representarse en Ribeira. Así, el primer personaje masculino dice ser de Aguiño y haber estudiado en el colegio García Bayón, lo que causa una mayor complicidad con los espectadores. Además, el mismo personaje afirma haber sido monaguillo en la iglesia de Artes, «cando aínda non se roubaba». El montaje también está preparado para el futuro, pues la prostituta ya cobra en euros: 200 el primer servicio y 180 el segundo. Y es importante la presencia de los teléfonos móviles, que el público no tiene permitido utilizar.