Cuarenta años sirviendo al prójimo

María Xosé Blanco Giráldez
M. X. BLANCO RIBEIRA

BARBANZA

CARMELA QUEIJEIRO

Los vecinos de Aguiño homenajearon al cura Francisco Lorenzo, fundador de la parroquia El pueblo de Aguiño se volcó ayer para rendir homenaje a una persona que ha pasado los últimos cuarenta años ayudando a los demás, aconsejándolos y preocupándose por su bienestar: el cura Francisco Lorenzo Mariño. Tras una misa, oficiada entre otros por el teólogo Andrés Torres Queiruga, el párroco descubrió un busto suyo, esculpido en piedra, situado delante del templo. Los residentes en la localidad ribeirense quisieron agradecer así al sacerdote su lucha constante por la parroquia y los vecinos.

25 jul 2001 . Actualizado a las 07:00 h.

Cuando tenía treinta años Francisco Lorenzo hacía realidad uno de sus sueños, fundar la parroquia de Aguiño y dotarla de una iglesia marinera, como la mayor parte de sus vecinos. Además de oficiar la misa, este sacerdote supo ganarse el afecto de los residentes en la localidad, a los que siempre estuvo dispuesto a prestar su ayuda. Como decía una vecina, «hoxe quedan poucos coma el, que estean ó pé do cañón». Por ello, el pueblo aguiñense quiso rendirle ayer un emotivo homenaje que comenzó con una misa a la que acudieron numerosas personas. De hecho, fueron muchas las que tuvieron que escuchar la liturgia desde el exterior del templo. En la ofrenda de la misa, el sacerdote recibió placas conmemorativas del regidor ribeirense, José Luis Torres Colomer; del patrón mayor, Andrés Monteagudo Arestín; del presidente del club de jubilados, Antonio Teira; del presidente de la asociación del cementerio Pax, Juan Ventoso; y de los directivos de la asociación Albéniz. El presidente del Club Xuventude de Aguiño le entregó una camiseta y un escudo, mientras que un representante de los vecinos le dio una figura de cerámica de una redera. Al finalizar la ceremonia, Francisco Lorenzo, visiblemente emocionado, descubrió un busto suyo, situado delante del templo, con el que los ciudadanos de Aguiño quieren conseguir que toda la labor desarrollada por el párroco perdure eternamente. El homenaje finalizó con un ágape, en el que todos los vecinos tuvieron la oportunidad de cambiar impresiones con el sacerdote y agradecerle su lucha constante.