Cientos de vecinos se encargaron de engalanar las calles en Rianxo, Pobra, Muros, Porto do Son y Noia para honrar al Santísimo El buen tiempo convirtió este año la fiesta del Corpus en un éxito de público. Numerosos feligreses se animaron a participar en las procesiones que recorrieron las calles previamente alfombradas. Tras afanarse los últimos días recogiendo flores por las parroquias, los vecinos trabajaron desde la mañana del domingo, y en algunos casos durante la madrugada, para embellecer sus respectivas villas con la Virxe de Guadalupe, el sagrario, corderos, barcos y otros motivos relacionados con la celebración. Los oficios religiosos, acompañados por las bandas de música y las corales, también contaron con mayor asistencia de fieles que en otros años.
18 jun 2001 . Actualizado a las 07:00 h.La procesión partió en Rianxo a las 20.30 horas pero a las nueve de la mañana ya las calles lucían las alfombras por las que pasaría el Santísimo Sacramento. Los vecinos se tomaron muy en serio su labor. El trazado de los dibujos comenzó el sábado por la tarde y la colocación de las hojas de hinojo y de los pétalos que cubrían las rúas del casco urbano. Los trabajos se prolongaron durante toda la noche. En Noia, los artífices del manto que adornó el pavimento de O Curro también tuvieron que emplearse a fondo, algo más que los que trabajaron en la calle Comercio. Y es que los primeros tuvieron que aguardar a que los vendedores del mercadillo recogieran sus pertrechos para desplegar flores en forma de corderos y otros símbolos de la religión cristiana. Monumental resultó también la extensa obra diseñada por los sonenses, que se esforzaron durante los últimos quince días para cubrir el trayecto entre A Atalaia y A Roda. Los pobrenses esperaron a la mañana del domingo para embellecer la villa. La misa de las siete de la tarde fue seguida por numerosos fieles y devotos que desfilaron en procesión acompañados del grupo de gaitas de la Asociación de Amas de Casa, la banda de música de Merza, y la coral Abrente. En Muros, los altares rodeados de flores se ubicaron en el atrio de la iglesia, A Pista, la capilla dos Remedios, A Xesta, la praza do Cristo y la de Galicia. En cada uno de ellos, se detuvo a cantar la coral Don Diego de Muros, que se sumó a la procesión, así como la banda de música de Negreira.