La unidad de día del servicio de drogodependencias de Ribeira es la única de Galicia con carácter educativo De las ocho unidades de día vinculadas a servicios de drogodependencias existentes en Galicia, la ribeirense es la única con carácter básicamente educativo, mientras que en las restantes prima el aspecto terapéutico. Este fue uno de los aspectos que subrayaron ayer los profesionales del área que presentaron la programación de los nuevos talleres y una memoria de las intervenciones desarrolladas durante el 2000. La concejala de Igualdade e Acción Social, María del Carmen Vizcaya, se estrenó como responsable de la entidad, que se ha incorporado a su departamento tras los cambios efectuados por Torres.
09 feb 2001 . Actualizado a las 06:00 h.La edil María del Carmen Vizcaya continuará dejando en manos del médico Jesús Cartelle la dirección de la Unidad Asistencial de Drogodependencias (UAD). La concejala expresó ayer su absoluta confianza en el equipo y mostró su satisfacción por el buen trabajo que desarrolla tanto en el campo asistencial como en el de la reinserción social de los ciudadanos que siguen tratamiento para superar su adicción a los estupefacientes. El respaldo de María del Carmen Vizcaya se produjo en el marco de la presentación de la memoria de actividades del servicio durante el año pasado. Los monitores de los diferentes talleres afirmaron que los objetivos se han cumplido y, como muestra, la profesora de las clases de Graduado Social dijo que, de los siete alumnos que concurrieron a los exámenes de junio, sólo suspendió uno, que aprobó en la convocatoria de septiembre. En los obradoiros están inscritas 104 personas, de las que 76 son pacientes de la UAD y el resto ribeirenses que desean adquirir nociones de carpintería, informática y restauración. La presencia de estos últimos se enmarca en la campaña de la unidad por abrir sus puertas al conjunto de la ciudadanía. Los alumnos acudieron a cerca de dos mil sesiones prácticas durante el 2000. El facultativo Jesús Cartelle señaló que el porcentaje de usuarios que acuden a los cursos no es malo, ya que muchos de los vecinos atendidos en la UAD tienen trabajos remunerados: «Esto demuestra que el aparato de reinserción funciona», matizó Jesús Cartelle. Los cinco monitores han elaborado un completo dossier de dos tomos, en el que se recoge la actividad diaria en cada uno de los obradoiros. Entre los aspectos incluidos en el informe figuran los objetivos fijados en el momento de ponerlos en marcha, su duración o el grado de aceptación por parte de las personas destinatarias. En el departamento ribeirense, que inició su andadura hace alrededor de ocho años, reciben atención anualmente una media de quinientas personas, aunque en sus archivos hay más de mil expedientes abiertos. El promedio anual de altas que se baraja en la UAD es de ochenta pacientes.