Colmillos temibles

M. LÁZARO RIBEIRA

BARBANZA

S. BALVÍS

Aficionados al futin de Ribeira denuncian que han sufrido sustos y ataques de perros cuando entrenaban Más de quince vecinos del municipio de Ribeira son víctimas de continuos ataques caninos. Los afectados, aficionados a practicar futin después de sus jornadas laborales, ven como diariamente numerosos perros les asaltan o, cuanto menos, interrumpen su ritmo de carrera. Cansados de la común frase: «Tranquilo, o can non morde», los deportistas están dispuestos a llevar el caso a donde sea preciso si en un plazo breve de tiempo no se adoptan medidas para resolver un problema que les proporciona más de un sobresalto.

27 oct 2000 . Actualizado a las 07:00 h.

Pasear por lugares ribeirenses como el cruce de O Vilar, la carretera que conduce a Xarás o por determinados caminos de la parroquia de Artes no resulta sencillo. En estos puntos, como en otros muchos, perros sueltos deambulan por las calles. Aunque los propietarios de los canes aseguran que el hecho de tener a sus animales en libertad no entraña peligro alguno, un grupo de atletas urbanos discrepa con esa apreciación: «Supón todo un perigo para nós saír a correr polas rúas. Os cans saen ó noso encontro provocándonos, cando menos, un sobresalto». Por el momento, no ha tenido que lamentarse ninguna tragedia, aunque, según señalan los deportistas, «algún de nos xa foi atacado». Los denunciantes afirman que, sin ir más lejos, a uno de ellos se le echó encima un perro la semana pasada en el cruce de las parroquias de Aguiño y Castiñeiras. Los aficionados a la práctica del futin reivindican que las autoridades locales tomen cartas en el asunto con el fin de evitar que «un día ocurra unha desgracia». Además, recuerdan que, según la legislación vigente, «os cans con dono non deben invadir a vías públicas sin ir con correa e bozal». Cambios de dirección Los afectados comentan se ven obligados a hacer frente a diversas razas caninas -desde el pequeño caniche hasta el enorme mastín, sin excluir al pastor alemán o el doberman- o a cambiar la dirección de su recorrido por la presencia de estos animales, que alteran así el ritmo de su actividad. Otra de las cuestiones que apuntan los miembros de este grupo de corredores es que los sustos de los perros les convierte en «carne de estrada, posto que, en moitas ocasións, nos vemos obligados a invadir a calzada alterados soamente polos seus ladridos». Por eso, están dispuestos a denunciar cada uno de los casos de ataques si los propietarios no atan a sus animales.