Este verano es más caro

REDACCIÓN RIBEIRA

BARBANZA

C. QUEIJEIRO

La subida del IPC en junio ha pasado inadvertida entre los barbanzanos, aunque perciben que han perdido poder adquisitivo La mayoría de los barbanzanos vive ajena a los avatares mensuales de la macroeconomía. Ese lacónico 0,3% capaz de tirar abajo todas las cuentas del Gobierno pasa desapercibido para el ciudadano de a pie, más preocupado por los «números nuestros de cada día» que por ese índice de precios al consumo (IPC) que, acumulado, sitúa la tasa interanual en un 3,4%. Los consumidores necesitan períodos más largos para percatarse de ese encarecimiento de algunos productos y, a finales de año, serán realmente conscientes de que las mil pesetas de diciembre no dan para tanto como hoy. Es una sensación que ya tienen los conductores cada vez que se acercan a una gasolinera para repostar; los empleados de estaciones de servicio aguantan el «chaparrón».

13 jul 2000 . Actualizado a las 07:00 h.

Es en el coste del litro de gasolina donde los ciudadanos comprueban con estupor que dos mil pesetas no llegan ni para encender el coche. Las quejas se oyen en las estaciones de servicio, pero sus gerentes replican que la solución no está en sus manos, porque están atados por el precio que establecen las petroleras según la cotización del crudo. En los restantes artículos, la subida del IPC no parece haber retraído el consumo. El presidente de la patronal ribeirense, Antonio Silva, representante del comercio, afirma que no existe una tendencia alcista en el textil, sino todo lo contrario, los precios se mantienen invariables desde hace años. Tampoco el directivo de los empresarios muradanos aprecia en el municipio un cambio de comportamiento derivado de la subida. El industrial asegura que se trata de una situación coyuntural, derivada del aumento de la demanda de productos. La llegada del verano, asegura, dispara el gasto y esto redunda en la subida de algunos artículos. Manuel Lago Álvarez recuerda que, en años precedentes, las subidas han sido superiores y que la situación se normalizaba poco después. Los sindicatos asocian el IPC con una enfermedad leve, «cando te das conta xa é tarde», señala Antonio Santamaría, de UGT. Día a día no se percibe el incremento, pero «á volta dun semestre, os traballadores xa perderon máis de tres puntos de poder adquisitivo e diso percátase calquera persona, pois con mil pesetas un consumidor xa non pode facer o mesmo que facía hai pouco, no mes de xaneiro».