La decisión del PP de posponer la denuncia contra una conservera indigna a los vecinos de Corrubedo

A.G. RIBEIRA

BARBANZA

C. QUEIJEIRO

Torres reconoció que la fábrica transforma alimentos sin autorización y propuso darle un plazo de un mes para legalizar su actividad Los vecinos de Corrubedo abandonaron el salón de plenos ribeirense con cajas destempladas y no sin expresarle antes al alcalde su rechazo por la decisión de conceder un mes de plazo a una fábrica de la parroquia para que legalice su actividad como empresa transformadora de alimentos o, de lo contrario, denunciarla

27 jun 2000 . Actualizado a las 07:00 h.

. La «caja de los truenos» se destapó en la sesión del lunes con una iniciativa del PSOE, desestimada por el PP, en la que se exigía una solución al problema de malos olores que padece la villa por el incorrecto funcionamiento del sistema de depuración de la factoría. El gobierno dijo que se han tomado medidas. Torres reconoció que la industria tiene permiso para congelación de alimentos, pero que en la actualidad también se dedica a su transformación. Con su afirmación, el alcalde corroboró el exhaustivo informe presentado minutos antes por el socialista Alonso Rosano, quien también aludió a denuncias efectuadas por el Servicio de Protección de la Naturaleza (Seprona) y Costas por vertidos no autorizados de aguas residuales al mar. El PP desestimó la moción socialista argumentando que ya se han adoptado medidas para eliminar el hedor en las calles de Corrubedo. Entre las actuaciones citadas por el popular Manuel Ruiz figura la colocación de sifones en la red de saneamiento, la tramitación de una solicitud para ampliar el emisario y la redacción de un informe en el que se constata un deficiente funcionamiento de los sistemas de depuración de la factoría. Los vecinos escucharon las disertaciones de socialistas, nacionalistas y populares, pero estallaron indignados cuando José Luis Torres propuso «en defensa de los puestos de trabajo» la concesión de un mes de plazo a la fábrica para que legalice su actividad y, en caso contrario, iniciar acciones legales contra la industria. Entre gritos de «tomadura de pelo» y «a Corrubedo no sólo se va a buscar votos» abandonaron la sala. No faltó quien se disculpó ante el alcalde en nombre de todos: «Perdone, os ánimos están exaltados».