La estación de tren no se libra de una multitud de gente yendo y viniendo

m. santaló vilagarcía / la voz

VILAGARCÍA DE AROUSA

17 ago 2017 . Actualizado a las 05:00 h.

Si contabilizar el número de personas que había ayer en la zona húmeda de Vilagarcía resulta misión imposible, hacer lo propio de buena mañana en la estación de tren no es mucho más sencillo: entre los que se iban y los que venían, costaba hacerse hueco. Eso sí, diferenciar a unos de otros resultaba fácil: «La noche se nos hizo más larga de lo que pensábamos», señala un grupo de jóvenes a las que les costó reunir fuerzas para desplazarse a comprar el billete de vuelta. El agotamiento las delata, son de las que llevan toda la noche en vela. Pero, las ganas de vivir el agua fueron más fuertes que el cansancio. En su caso, la larga cola mañanera fue para reservar asiento para el mediodía. Y, es que lo mejor todavía estaba por llegar. Buena prueba de ellos son los desplazamientos en sentido contrario.

Quienes no pudieron hacer noche en Vilagarcía acudieron ayer al plato fuerte: en el tren que llegó a la capital arousana a las 10.30 horas procedente de Vigo hubo un importante desembarco. «Normalmente venimos ya para salir pero, como en esta ocasión no pudo ser, queremos aprovechar la parte del agua», señalan tres amigos de Mos que cogieron el tren en Vigo. Para ellos es, sin duda, la mejor parte de la fiesta. La diferente. La que hace que atraiga a gente de todos los puntos de Galicia, algo que pudo comprobarse ayer en la estación. Rocío Castro, Carlos García y Aitor Pereiro lo tenían muy claro: con el regreso fijado para las 19.00 horas, el objetivo era recuperar el tiempo perdido.