El asesino de Valga mató a su exmujer, huyó y volvió a por su cuñada y su suegra

La recreación del crimen revela que se las cruzó en el coche cuando iban socorrer a la víctima

El escenario del crimen fue la casa que asesino y víctima habían compartido antes de separarse
El escenario del crimen fue la casa que asesino y víctima habían compartido antes de separarse

VIGO / LA VOZ

La reconstrucción del triple crimen de Valga replantea el orden de los hechos en los dos actos de la tragedia ocurrida el 16 de septiembre. El relato conocido hasta ahora situaba juntas a las tres víctimas en la casa familiar y solas ante su verdugo, José Luis Abet. Pero los testigos, y el desarrollo de la investigación, desvelan que entre la primera muerte y las otras dos transcurrió un intervalo de tiempo que el asesino aprovechó para huir en coche de lugar. Abet (46 años) llegó sobre las 7.30 horas al que fuera su hogar en Carracido, Valga. La investigación lo señala merodeando el hogar e increpando a la que fue su mujer, Sandra Boquete (39), que, asustada, alertó a su madre y a su hermana por teléfono.

Lo siguiente, ya con Sandra y los dos hijos de ambos (de 4 y 7 años) en el coche estacionado dentro de la finca, fue patear el vehículo mientras agarraba una pistola del calibre 32. Así fue la antesala del primer asesinato, dos disparos en el cuello y otro en el pecho acabaron con Sandra. Pasaban unos minutos de las 8.00 horas y el acusado abandonó la escena del crimen. Se subió al coche y huyó. Recorrió medio kilómetro aproximadamente hasta cruzarse, también en coche, a la que fue su suegra, María Elena Jamardo (58 años), y a su cuñada, Alba (27). La reacción de Abet, fuera de control, fue tajante. Dio la vuelta con su vehículo para darles caza.

El destino de las dos mujeres era la vivienda de Carracido. Alba y Elena aparcaron su turismo en la entrada de la finca, se bajaron y descubrieron el primer acto de la tragedia. Él, entre acelerones y una sonora frenada, estacionó también frente al solar. Eran las 8.20 horas cuando el investigado vació el cargador de su pistola apretando el gatillo al menos ocho veces.

Lo escucharon y vieron, desde ventanas de sus viviendas, cuatro vecinos que ya han prestado declaración oficial. Una de las testigos, en su reconstrucción de los hechos ante el Grupo de Delitos contra las Personas de la Guardia Civil, expone así lo que presenció en los segundos posteriores al primer crimen: «Ve a José Luis Abet deambulando en la finca de Sandra de un lado hacia otro, sin sentido, actitud muy nerviosa. Ve que sube al coche abandonando la zona. Pasado un corto espacio de tiempo ve circulando, en sentido contrario de la marcha que llevaba José Luis, primeramente un vehículo de color oscuro [con Alba y María Elena], y siguiendo a este coche venía el que podría ser de José Luis».

El siguiente tramo del testimonio reproduce el segundo acto de la triple desgracia: «En esos momentos volvió a escuchar varios disparos. Ve a José Luis braceando y gesticulando como si estuviera hablando con alguien. José Luis se sube a su coche y se va, abandonando la zona por la carretera que está por delante de su casa».

Lo siguiente, a los pocos minutos y según reveló el móvil del detenido, fue enviar un audio al brujo que contrató para matar a su familia política mediante un hechizo. El chamán le pidió más dinero para sacrificar un camello, él pagó pero el hechicero no cumplió. Abet se lo recordó en aquel audio iracundo: «Ya se acabó, amigo, ya maté a las tres, ja, ja. Ahora ves que no hace falta camello ninguno. Las maté sin camello, pues ya están las tres muertas: la madre, ella y la hermana».

El acusado se grabó con su móvil frente a la casa, meses antes, adelantando sus intenciones

El teléfono móvil del autor confeso del triple crimen de Valga supone un libro abierto de casi todos sus movimientos y pensamientos. También de cómo habría premeditado muchos de los movimientos necesarios para consumar el crimen. Basta decir que, hace pocos días, se incorporó a la causa judicial el contenido de más vídeos extraídos del móvil de Abet. Las grabaciones están hechas por él mismo, siendo también su protagonista. En ellas, frente a la casa de Carracido en la que meses después consumó el triple asesinato a sangre fría, se le puede ver enfadado con su exmujer y su exfamilia política por lo que él considera incumplimientos en la custodia de sus dos hijos. El mensaje más repetido, ya sea literalmente o en su conjunto, es que Abet no veía otra solución que matar a su mujer para «hacer justicia».

La instrucción prosigue en el Juzgado número 2 de Caldas de Reis. Ayer mismo hubo declaraciones de testigos relevantes. Comparecieron los dos trabajadores del 112 Galicia que atendieron las llamadas de auxilio que llegaban desde Carracido. Primero llamó una de las tres víctimas, Alba Boquete, cuando iba en coche con su madre a socorrer a su hermana sin saber qué le esperaba: «Agora mesmo estou indo a casa da miña irmá e ten unha persoa diante do portal que non a deixa saír e ten unha arma de fogo. Si, é o exmarido e estalle rebentando o coche. El está como unha maraca, estou indo para alá, non sei, estalle rebentando o coche e non sei máis, estou de camiño. A miña irmá ten dous nenos dentro do coche con ela». La segunda llamada al 112 la protagonizó un vecino de Carracido asustado tras escuchar los disparos.

También comparecieron los agentes de la Guardia Civil que estuvieron presentes en el levantamiento de los cadáveres. La instrucción prosigue y, aunque no hay más declaraciones fijadas, se desconoce aún cuando finalizará.

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