Gallego apela al orgullo de Vilagarcía

Alfonso Rueda y Ana Pastor arroparon al candidato del PP a la alcaldía en su acto de presentación


vilagarcía / la voz

«Este salón nos trae suerte». Alfonso Rueda, el presidente provincial del PP, iniciaba así su intervención en el acto de presentación de Alfonso González Gallego como candidato popular a ocupar la alcaldía de Vilagarcía. El evento tendría que haberse celebrado en el parque Miguel Hernández, pero la lluvia no lo quiso así: una nube inoportuna encapotó el cielo durante el tiempo suficiente como para obligar a poner en marcha el Plan B. No hubo problema. El cambio de ubicación estaba previsto y para cuando el flamante candidato hizo su entrada triunfal, todas las butacas del Salón García estaban ocupadas, y ante la puerta se formaba un pequeño tumulto de gente que intentaba meter la cabeza. «Da gusto ver esto así de lleno», iba a decir poco después, desde el estrado, Alfonso Rueda.

Pero vayamos por partes. Detengámonos en la entrada del candidato, que se adentró en la salva de aplausos con la que lo recibió el público arropado por Ana Pastor, Rueda Crespo, Cores Tourís y Tomás Fole. En las primeras filas, Luis Aragunde (Cambados), Bea Castro (O Grove), Vidal Seage (Pontecesures) o Bello Maneiro (Valga) insuflaban ánimo a su nuevo compañero de batalla electoral. De Alfonso Gallego se dijeron, durante el acto, muchas cosas. El primero en hablar de él fue Rueda, quien lo calificó como «un tío muy suyo, calmado, que tiene claro que es mejor decir qué vas a hacer tú que repetir solo lo que hacen mal los demás». Señaló el presidente provincial del PP que Gallego fue valiente al asumir el reto de la presidencia local y al hacer las cosas «a su manera». «Quería marcar sus ritmos, y pidió tiempo». Y el tiempo, aseguró Rueda, ha demostrado que «hemos dado con la persona adecuada» para recuperar la alcaldía de Vilagarcía y recolocar a la ciudad en el mapa de Galicia, tras una etapa, la de Varela, caracterizada por «tener un alcalde permanentemente enfrentado a todos».

Aunque en el acto tomaron la palabra el nuevo conselleiro de Medio Rural, José González, y el exconselleiro de Educación, Román Rodríguez, la otra intervención de calado antes de la de Gallego fue la de Ana Pastor. La presidenta del Congreso hizo un vaticinio cuando, dirigiéndose al candidato vilagarciano, dijo: «Vas a ser uno de los mejores alcaldes de Galicia». Arrancaba así, en un tono alto, su intervención, en la que indicó que González Gallego cumple todos los requisitos para estar en el cartel del PP. Y es que para pertenecer a esa formación, aseguró, hacen falta «trabajo, sacrificio y dedicación». Hace falta, también, «tener ideas, ideología, ilusión y proyecto». Y todo eso, dijo, Gallego lo tiene.

La hora del protagonista

Llegaba, así, la hora de que el aspirante a la alcaldía de Vilagarcía demostrase todas esas cualidades que le habían atribuido. Se subió al escenario con el público en pie y un aplauso atronador que iba a sonar hasta en una docena de ocasiones durante su intervención. Arrancó dando las gracias al partido que le había permitido adquirir «este compromiso con la ciudad que más quiero», y siguió hablando de sus compañeros de siglas, tanto de la cantera como de los veteranos; de la presidenta del Puerto; de sus amigos y de su familia, con una mención especial para sus dos hijas, para las que prometió seguir teniendo tiempo pese a todo el que le van a consumir sus nuevas obligaciones.

A partir de ahí, González Gallego se puso a hablar de política. Vilagarcía, dijo, tiene «un alcalde joven que hace políticas viejas». A Alberto Varela lo definió como el regidor «del hormigón y del acero cortén», que ha renunciado a hacer promoción de una ciudad de la que «no parece sentirse orgulloso». «El suyo no es un modelo de ciudad. Es un modelo de hormigón para el centro y de abandono para las parroquias». Gallego, en cambio, ofrece el «modelo Feijoo», cuyos resultados, señaló, saltan a la visa en Galicia. Apelando de nuevo al «orgullo de ser de esta ciudad», señaló que la capital arousana es «la Perla de Arousa y la playa de Compostela», un mensaje que se comprometió a lanzar al mundo para que el turismo fluya hacia la octava ciudad de Galicia. Generar empleo «y no destruirlo», colaborar con el Puerto «y no vivir de espaldas a él» son otras de sus promesas. Pero para poder cumplirlas, primero debe ser alcalde. Y para eso, dijo, «tenemos que ser una piña y estar más unidos que nunca».

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