El Marisco, más gallego que nunca

Rosa Estévez
rosa estévez O GROVE / LA VOZ

O GROVE

MARTINA MISER

El covid-19 ha obligado a cancelar la gran fiesta de O Grove, pero la localidad se resiste a darlo todo por perdido y busca a los visitantes de proximidad

02 oct 2020 . Actualizado a las 08:04 h.

Anoche deberían haberse encendido los fogones de esa gran cocina en la que se convierte O Corgo durante la Festa do Marisco. No ha sido así: la celebración está confinada, como todas las grandes fiestas, por culpa del covid-19. La realidad sanitaria se ha cargado la fiesta, pero «O Grove sigue aquí, y seguimos teniendo un marisco excelente y muy buenos restaurantes donde comerlo». La frase la pronuncia Jose Benavides, vicepresidente de Emgrobes y hostelero. Y condensa en esas palabras la idea fuerza que estos días se lanzará desde la localidad: No hay fiesta, pero hay marisco y muchas otras razones para disfrutar de la localidad.

No es fácil el reto que ha de afrontar este año la villa grovense. Por un lado, la importancia económica del evento es evidente: es un elemento dinamizador de los negocios turísticos hasta bien entrado el mes de octubre. Es ese efecto de motor económico lo que hace que el gobierno local de O Grove, encabezado por el socialista Jose Cacabelos, haya decidido hace un par de años dar un giro a la celebración, aderezando el atractivo del marisco con un programa de conciertos que se ganase el calificativo de festival. El año pasado, cuando se vendieron 145.008 raciones -el tercer mejor dato de la historia de la celebración- esa apuesta musico-cultural se tradujo en una inversión de 226.088 euros, que se sumaron a un capítulo de gastos que alcanzó los 971.817 euros, mientras que los ingresos directos fueron de 735.855 euros. Es decir, hay una diferencia negativa, 236.000 euros de déficit. «Si no fuese por la apuesta cultural, las cuentas de la fiesta estarían equilibradas, con una diferencia de apenas 10.000 euros», recalcaba ayer Cacabelos, que el miércoles presidió la reunión del Consello de Turismo que tiene lugar todos los años cuando arranca octubre.

Pero la apuesta cultural, dice, hay que hacerla: la fiesta tiene que acomodarse a las exigencias del siglo XXI para seguir siendo un motor económico. «Es verdad que tenemos que intentar ajustar un poco más para intentar reducir esas cifras en negativo, pero hay que tener en cuenta, también, la repercusión económica que la fiesta tiene en O Grove. ¿Por cada euro que metemos ahí, cuántos retornan?». La pregunta que se formula Cacabelos no tiene, de momento, respuesta. «Es necesario hacer un estudio sobre esa cuestión», señala el regidor grovense.

No será este año. No habrá fiesta, y la posibilidad de elaborar un programa alternativo parece alejarse, a expensas de lo que pueda ocurrir con los eventos que tradicionalmente organizaba Emgrobes. Aún así, en este 2020 O Grove confía en tener turistas en este arranque de octubre. La estrategia, esta vez, es centrarse en atraer a los visitantes de proximidad, especialmente en el puente del Pilar. Público gallego que se anime a acercarse hasta la península meca para disfrutar de sus paisajes, de sus barcos de pasaje y, por supuesto, de los manjares que esperan en las bien provistas cocinas de los restaurantes de la localidad.

«Si hace buen tiempo, habrá gente. Obviamente, no la cantidad de gente de cualquier otro año», vaticina el alcalde, quien recuerda que «no es nada fácil mantener un equilibrio entre los intereses econónimos y los sanitarios», señala el regidor. Y es que O Grove es una de las localidades de la comarca que hasta ahora ha logrado minimizar el impacto del covid. Y así quieren seguir. ¿Cómo hacerlo? La receta la conocemos: mascarilla, distancia de seguridad e higiene de manos.

«El foro de A Toxa apenas trastoca la vida del pueblo, pero mueve la economía»

Hacia la isla de A Toxa se vuelven, estos días, muchas miradas. El Foro La Toja-Vínculo Atlántico ha traído hasta este rincón de O Grove a medio centenar de personalidades que, cada uno desde su especialidad, intentarán ofrecer una mirada sobre el extraordinario episodio que está atravesando el mundo a causa del covid-19. Fue el rey Felipe VI quien ayer, a las cuatro y media de la tarde, inauguró un debate que clausurará mañana el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez.

Como ya ocurrió el año pasado, la celebración del foro ha provocado el blindaje de A Toxa. Desde hace semanas, la Policía Local ha coordinado con la Delegación del Gobierno y la Casa Real la seguridad de este evento. Pero lo cierto es que este se está desarrollando «sin alterar apenas el día a día del pueblo», según señalaba el alcalde meco. Eso no significa que el foro no se note, porque sí que se nota.

Proyección y ocupación

Se nota en repercusión, ya que «hay una proyección de A Toxa y de O Grove nacional e internacional», y porque la logística necesaria para dar servicio al cónclave exige el movimiento de personal. Así que «hay varios hoteles que están teniendo una ocupación aceptable estos días gracias, precisamente, a la gente que se ha desplazado con motivo de la reunión en A Toxa. Personal de mantenimiento, organización, incluso seguridad», señalaba ayer Jose Cacabelos, poco antes de partir para participar en el acto de apertura de este evento.