La rotura de un eje de la carroza obligó a interrumpir la cabalgata en la Castelao
06 ene 2017 . Actualizado a las 05:00 h.Sus Majestades tuvieron una tarde accidentada en O Grove. A la carroza de Baltasar le rompió un eje y Su Majestad tuvo que hacer un parón antes de lo previsto. Este motivo obligó a interrumpir la cabalgata a la altura de la calle Castelao durante varios minutos, pero los problemas fueron solventados y los Reyes llegaron finalmente a O Corgo para recibir a los niños. Por lo demás, se cumplió el guion. Los Magos de Oriente estuvieron arropados por las carrozas que prepararon clubes y colegios y la fiesta acabó en O Corgo con chocolate con churros.
Como en el resto de la comarca, el clima fue un aliado en esta ocasión y contribuyó a llenar de gente las calles del centro, que esperaba en las aceras para ver pasar a Melchor, Gaspar y Baltasar. La carroza es el medio de locomoción más habitual. Las usaron en Vilagarcía, en Vilanova, en Cambados, en Catoira..., pero no es el único. Sus Majestades recorrieron Valga en tren turístico, que el municipio es muy grande. Salieron a las dos y media de la tarde y a las siete se les esperaba, de vuelta en Campaña, para hacer la ofrenda en el belén. Los Reyes innovaron este año. Tenían por costumbre visitar este municipio en el día de hoy, pero esta vez se adelantaron a la víspera. En A Illa de Arousa también utilizaron un transporte alternativo. Sus Majestades recorrieron el pueblo a bordo de dornas tiradas por vehículos del Concello, y con chófer de lujo. El propio alcalde se puso al volante y, los zancudos tuvieron que apurar el paso para seguirle el ritmo. El desfile acabó en el auditorio, con la recepción real y el reparto de libros de Os Bolechas a los pequeños, gentileza de la asociación Dorna.
Mercedes clásicos y fuegos artificiales en Cambados
Los Reyes hicieron doblete en Cambados. Al mediodía visitaron el asilo y el Concello, adonde acudieron en tres lustrosos Mercedes clásicos. Por la tarde, subieron al balcón del palacio de Fefiñáns para saludar a los cambadeses y después se subieron a tres carrozas en las que recorrieron el pueblo de norte a sur. Durante la cabalgata no faltaron la música ni los fuegos artificiales y el fin de fiesta, de nuevo, en la casa consistorial.