Un estudio elaborado por Sonneil Homes apunta que el concello arousano es de los más dichosos en base al análisis de criterios ambientales y de acceso a servicios
20 mar 2026 . Actualizado a las 05:00 h.El municipio de Cambados es uno de los más felices de Galicia, o por lo menos así se desprende de los datos actualizados del Spain Happy Index 2026. Se trata de un estudio elaborado por Sonneil Homes que mide el bienestar de más de 8.000 municipios españoles teniendo en cuenta criterios ambientales y de acceso a servicios básicos. Se contabilizan, por ejemplo, los días de sol al año, las jornadas de lluvia, la temperatura media o la cercanía a hospitales y aeropuertos.También se analiza la localización, es decir, si son zonas de costa o de interior. El resultado es un índice de 0 a 100 puntos que permite visualizar cómo se distribuye el bienestar en el territorio español. En este ránking, Cambados acumula una puntuación de 77,72, la más alta de la comarca.
Como contexto, la localidad más feliz de la comunidad es Bergondo con casi 83 puntos, seguido de A Coruña (82,73), Oleiros (82,66), Vigo (82,60) y Moaña (81,79). La lista tiene en cuenta tanto a las grandes ciudades como a las localidades más pequeñas, demostrando que la felicidad está repartida de forma equilibrada. Eso sí, en la comunidad gallega los mejores puestos se quedan tanto en A Coruña como en las Rías Baixas. «El bienestar de un territorio no depende únicamente del clima, sino de la combinación entre entorno, servicios e infraestructuras», explica Andrés Pedrera, CEO de Sonneil Homes.
Cambados, el más feliz
Según los datos de Spain Happy Index 2026, Cambados disfruta de 245 días de sol al año, uno de los factores que influyen en la felicidad directa de sus vecinos. Además, tiene 144 días de lluvia al año, lo que facilita que sus residentes puedan disfrutar de más tiempo al aire libre. Otro factor estudiado es la temperatura media, que en el caso de Cambados se sitúa en los 16 grados. La investigación tiene en cuenta el acceso a servicios, como la proximidad al Hospital de O Salnés o al Hospital de Montecelo o la cercanía a un aeropuerto, en este caso el de Vigo, a unos cuarenta minutos de distancia. El top tres de Concellos más dichosos lo completan Valga (77,41) y Vilanova (77,36), con 219 y 245 días soleados al año. En cuanto a días de lluvia, se sitúan en 142 y 144 al año de media, según este estudio.
La mayoría de ayuntamientos de O Salnés están dentro de la media de la felicidad, así completan la tabla O Grove (76,14), A Illa (75,74), Catoira (75,70), Vilagarcía (75,35), Pontecesures (72,31), Meis (71,84), y Ribadumia (71,25).
Meaño, el más triste
Meaño es el que tiene la puntuación más baja de O Salnés, muy por detrás del resto de municipios y, por lo tanto, sería el más infeliz. Maneja unas cifras de 62,01 puntos sobre 100. Además, tiene de los datos más bajos de la provincia de Pontevedra, similares a las que registran municipios del interior, como Lalín, Rodeiro o Agolada. La localidad de O Salnés disfruta de 202 días de sol al año y de 107 días de lluvia anuales, además la temperatura media es de 16 grados.
El buen tiempo influye de manera directa en nuestro estado de ánimo
Existe una relación directa entre los factores ambientales y el estado de ánimo de los habitantes de un lugar. Así lo demuestran los datos, que señalan que, en términos generales, en el norte de Europa —donde hay menos horas de luz solar— hay mayores tasas de depresión que en el resto del continente. Así, por ejemplo, Suecia registra una de las cifras más altas de la Unión Europea (11,7%). «No somos máquinas, por supuesto que el entorno nos afecta desde todos los puntos de vista y repercute directamente en nuestro estado de ánimo», comenta la psicóloga Marcela Santórum. Para la experta es tan fácil de comprobar como que, cuando sale el sol, «la mayoría nos ponemos contentos». Preguntada por esta época prolongada de lluvias de la que acabamos de salir, Santórum apunta que «no hace falta ir a hablar con el psicólogo» para darse cuenta de que había un hastío general en la sociedad gallega después de tanta lluvia.
No es algo categórico, pero precisamente cuando una persona está deprimida tiende a encerrarse: «Hay todo tipo de casos, evidentemente, pero habitualmente cuando alguien está pasando una mala racha tiene menos ganas de salir, de disfrutar del sol, del aire libre... tienden a encerrarse, a bajar las persianas y hasta puede que les molesten ciertos tipos de sonidos relacionados con la alegría, como las risas de los niños, por ejemplo», explica. Para Santórum, «somos organismos que estamos en vinculación con el medio».