El CEP Magariños, pendiente de una reforma integral en los aseos y el tejado

Sara Dorado CAMBADOS / LA VOZ

CAMBADOS

La cubierta genera filtraciones en algunos puntos, como el pabellón
La cubierta genera filtraciones en algunos puntos, como el pabellón MARTINA MISER

La Xunta estudiará arreglar los servicios este año para hacerlos accesibles; mientras, la cubierta, con más de cincuenta años de historia, provoca goteras y filtraciones

13 ene 2026 . Actualizado a las 05:00 h.

Cruzar el umbral del CEP Magariños es como realizar un viaje en el tiempo involuntario. De puertas para dentro, alumnos y profesorado conviven con la carpintería original rota, unos servicios obsoletos y una cubierta que se mantiene intacta desde la fundación del centro, allá por los años 60.

El calor solo se desprende de un equipo directivo y técnico que aguanta con resignación las carencias del colegio: «Xusto este venres chegou o novo mobiliario... sorpréndenos porque solicitámolo hai varios cursos», comenta la directora del centro, Pilar Xiráldez. Lleva cuatro años al mando, un tiempo en el que, aclara, «fixéronse algunhas reformas e melloras», a todas luces insuficientes para un edificio que atiende a más de un centenar y medio de alumnos en pleno centro de Cambados.

No es un caso aislado. Los centros escolares gallegos tienen de media entre cincuenta y sesenta años, ya que la mayoría fueron construidos durante el crecimiento de la educación pública entre los 60, 70 y 80. La Xunta va actuando «ano a ano», adaptando los colegios al Plan de nueva arquitectura pedagógica, siguiendo «as prioridades de actuación que marca os técnicos autonómicos», tal y como señalan. Ya se está obrando en Cambados, en concreto en el CEP San Tomé, donde se está realizando una inversión de «preto dun millón de euros».

Mientras, en el Magariños tiran de paciencia, aunque no pueden evitar preguntarse cuándo será su turno. La prioridad tiene nombre propio: el tejado, que es la parte más antigua y está provocando filtraciones y humedades. «Na sala de orientación temos que ter un deshumidificador posto porque cheira bastante a humidade… non é de agrado porque alí impártense algunhas aulas de apoio», comenta Xiráldez. El agua no solo se filtra por el techo; también gana la batalla en las ventanas, el pabellón y el patio cubierto —estas últimas, construcciones relativamente recientes—.

Falta de accesibilidad

El equipo directivo lucha, además, contra la burocracia, porque la responsabilidad sobre los centros escolares se reparte entre administración autonómica y local, como se encargan de recordar desde la primera. El Concello es quién gestiona el mantenimiento del mismo, desde limpiar canalones — algo que también reclaman— hasta pintar o arreglar radiadores; mientras las obras de calado, las estructurales, recaen en la consellería.

Los aseos son pequeños y estrechos, lo que dificulta el acceso a personas con movilidad reducida
Los aseos son pequeños y estrechos, lo que dificulta el acceso a personas con movilidad reducida MARTINA MISER

Más allá de una renovación integral, el equipo directivo pone el foco en una cuestión de dignidad básica: el arreglo de los baños, que combinan carencias en accesibilidad y obsolescencia: «No centro hai unha profesora con mobilidade reducida que ten complicado acceder ao servizo. Non só ela, os nenos e nenas máis maiores xa nos din que prefiren aguantarse e non usalos en toda a xornada», explican.

La Xunta trasladó al centro que «este curso, en principio, quedaría arranxado... non sabemos moito máis, entendemos que será no verán 2026». A preguntas de este periódico, la consellería apuntan que son conocedores de la situación: «A Unidade Técnica analizará a posibilidade de incluíla nas obras de pequena e mediana envergadura que se desenvolvan este ano». Los problemas de accesibilidad no terminan ahí: «Eu mesma tiven que cambiarme de aula cun compañeiro a metade de curso porque unha alumna estaba con muletas e non podía acceder á planta de arriba», comenta la directora.

Tampoco hay rampa en zonas comunes como la biblioteca. En ese caso, el profesorado suele utilizar una de metal «moi pesada» e que «dá moito traballo movela». También solicitan cambios en el sistema eléctrico, entre otros arreglos.

Mientras tanto, los cursos pasan y las actuaciones de calado están tardando en llegar. «Hai nenos e nenas que sairán do centro sen que vexan mellorada a situación», apunta Pilar Xiráldez, que se muestra «cansada» ante una situación que lleva tiempo encima de la mesa de la consellería de Educación.