Comerciantes del mercado de las flores cambadés rechazan su traslado al salón Peña
CAMBADOS
Algunos floristas ven el espacio sugerido insuficiente, mientras que el Concello quiere sacar el evento de Fefiñáns por motivos económicos y de conservación
05 nov 2025 . Actualizado a las 05:00 h.Cambados acogió la semana pasada una nueva edición del mercado de las flores en la plaza de Fefiñáns y puede ser la última vez que esto suceda. Al menos, esa es la intención del Concello, que pretende el año que viene devolver el evento al salón Peña, donde ya se celebró en ocasiones anteriores. Una reubicación que no cuenta con el beneplácito de buena parte de los floristas.
La voluntad del gobierno municipal no es nueva. De hecho, este año ya intentaron materializar el cambio, pero se encontraron con dos obstáculos. Si se hubiese celebrado el mercado de las flores en el salón Peña, el Concello debería haber afrontado una tasa inasumible en estos momentos para poder llevar a cabo una actividad con fines lucrativos en un inmueble que, a pesar de que los trámites están en marcha, aún no es de titularidad municipal. Desde el gobierno local confían en que este inconveniente se solvente en los próximos meses, puesto que ya han solicitado renovar la concesión del espacio para su uso con fines económicos. Solo haría falta el visto bueno de Portos.
La otra dificultad que encontraron fue el enfado de parte de los comerciantes. De los 21 puestos que ofrecen su mercancía en esta popular actividad, solo unos pocos han accedido al traslado. Los restantes han mostrado su descontento en sucesivas reuniones mantenidas con Tino Cordal, edil de Promoción Económica. Sostienen que el salón Peña es demasiado pequeño, lo que implica que a cada particular le corresponde un espacio menor para montar su puesto y esto afecta a la capacidad de ventas. Se da la circunstancia de que los floristas que aprueban el cambio son los que también tienen puesto en el mercado de abastos cambadés, mientras que los que se oponen son o bien comerciantes ocasionales, o bien venden de manera itinerante o tienen sus negocios en otras localidades, aunque la mayoría son naturales del municipio.
El Concello, por su parte, esgrime dos argumentos principales para defender la reubicación: en primer lugar, los costes que supone celebrar al aire libre esta actividad, lo cual obliga a colocar en la plaza una carpa valorada en más de 5.000 euros; en segundo lugar, la defensa del patrimonio y el respeto por el pazo de Fefiñáns. En los últimos tiempos ha surgido una corriente de opinión que reprueba el uso de la plaza para actos multitudinarios, por suponer un riesgo para su conservación. Aunque el equipo municipal no comparte al 100 % esta perspectiva, sí que está buscando alternativas para acoger algunos de los eventos que suelen celebrarse en Fefiñáns. Creen, además, que la carpa rompe la estética del entorno.
Lo que podría parecer simplemente una discrepancia entre gobierno local y algunos vendedores ha devenido en los últimos meses en una pugna con posiciones muy enconadas y que puede tener continuidad en los próximos meses. El Concello tiene clara su postura, y aunque está abierto a escuchar otras opiniones, es firme en su autoridad. Por su parte, los comerciantes descontentos ya se han asociado para defender sus intereses y estudian vías mediante las que hacerse valer.
Las relaciones han podido tensarse después de una edición del mercado que no ha dejado los beneficios que los comerciantes esperaban. Una de las floristas opuestas al traslado manifiesta que este año sus ganancias menguaron un 50 % con respecto al pasado. Estos particulares afean al Concello no haber promocionado la iniciativa como en ediciones anteriores —en las que el éxito de la cita fue incuestionable— y apuntan, además, que los precios exigidos por el consistorio para colocar sus puestos —superiores a los 250 euros— ahogaron los márgenes de beneficios.
Pugna entre comerciantes
Lo que oculta este problema de carácter público es una pugna entre los floristas de la plaza de abastos de Cambados y los comerciantes ocasionales. Los primeros hablan de intrusismo laboral y apuntan que la mayoría de los comerciantes que conforman la asociación que se opone al traslado no son floristas profesionales, sino que tienen otras ocupaciones y echan mano de esta actividad durante la semana del mercado para sacar un extra. Demandan desde hace tiempo al Concello un cambio en la ordenanza municipal que obligue a estar dado de alta como florista y que impida la participación de personas de fuera del municipio, indicando que es lo que ya se hace en otros eventos de estas características, como el mercado floral de Vilagarcía.