Un Chagall en la comarca de O Salnés

Rosa Estévez
rosa estévez VILAGARCÍA / LA VOZ

CAMBADOS

Galeristas y artistas coinciden: a los arousanos les gusta el arte. Eso explica que haya excelentes, aunque desconocidas, colecciones privadas que incluyen auténticas joyas

15 feb 2015 . Actualizado a las 05:00 h.

Arousa es tierra de artistas. De los que se atreven con los pinceles, de los que esculpen la vida en todo tipo de materiales, de los que juegan con las letras y con las palabras. Semejante efervescencia creativa, dicen quienes saben de esto, no podría darse si a los arousanos en general no les encantase el arte. Pero les encanta. Tanto, que en la comarca «hai moi boas coleccións» privadas. La mayoría de ellas están compuestas por obras de los grandes autores gallegos. Pero en algunas se cuelan pequeñas joyas con grandes firmas. Piezas, dicen los entendidos, que bien merecido tendrán un hueco en algún museo.

No es fácil ni saber de ellas, ni mucho menos verlas. Es lo que tiene el mundo de las grandes obras de arte: está envuelto en ese halo misterioso que produce la discreción extrema. «A xente que posúe coleccións privadas importantes non o quere divulgar. De feito, cando ceden pezas para exposicións, normalmente están referenciadas como ?procedente dunha colección privada?, pero sen dar máis pistas», explica Carlos Álvarez Besada. Garantizar la seguridad de esos tesoros es uno de los motivos que llevan a mantenerlos en secreto, «a non ensinalos e non falar deles».

Picasso en O Grove

Besada sabe bien lo meticuloso que hay que ser con estas cosas. En su galería ha estado expuesto un boceto de Picasso. Y por sus manos han pasado, aunque de forma fugaz, un pequeño Kandinsky y «o que máis me impactou de todo, un grafito pequeno de Van Gogh». Él no es el único amante del arte que, sin moverse de los confines de Arousa, se ha tropezado con obras de grandes autores. Hay quien ha podido dejar resbalar sus ojos por cuadros de Miró y quien, cuando se le pregunta al respecto, recuerda la ocasión en la que miró de frente una obra de Chagall.

Los nombres de los grandes pintores universales son sonoros, llamativos, sugerentes. Pero en la comarca, en las colecciones que se han ido construyendo, los que más suenan son los nombres de nuestros propios artistas. Y es que los tenemos buenos, muy buenos. Los conocen bien en Fundiciones Rey. En esta empresa se le ha dado músculos de metal a las grandes obras de los grandes autores gallegos. Desde el nacimiento de esta empresa, en 1944, «nunca se dijo que no a fundir arte aquí dentro». Y a fuerza de moldear piezas para los grandes maestros, la empresa se ha ido haciendo con una importante colección en la que no faltan piezas de Leiro, Novoa, Rivas Briones, Eiravella, Grangel, Quesada, Chaves, Chazo, Uxío López, Pazos... y un largo etcétera.

Del negocio nació también la colección de la que puede presumir, y lo hace, el comercio de antiguedades El Hogar, en Vilagarcía. En las vitrinas del piso superior se guarda una completa colección de cerámica en la que brillan con especial intensidad unas piezas de Sargadelos anteriores al año 1875. En la misma tienda, pero ya a la venta, se pueden encontrar libros del siglo XVI y joyas de la ingeniería más moderna.

Pasen y vean

Puestos a hablar de colecciones, no podemos olvidar el museo al aire libre que uno de los grandes de la escultura, Manolo Paz, tiene en Castrelo. Ni la magnífica muestra de cuadros de Ernesto Goday que se puede disfrutar en los salones del Gran Hotel de A Toxa. Pero de este autor abundan las obras en la península de O Grove. A fin de cuentas, Goday es el pintor por antonomasia de esta localidad «e en moitas casas hai cadros seus» porque comprarlos era lo más natural. «E é un autor que, aínda que nós o observamos dende unha óptica moi local, tivo moita proxección e cotízase moi ben», narra Besada.

Algo parecido ocurre en Vilagarcía con Rivas Briones. El pintor que da nombre a la sala de exposiciones municipal ha dejado su huella en muchos hogares de la localidad, en el Concello, en la calle. Y en Cambados con Lino Silva, un artista reverenciado y querido que sigue explorando todos los estilos. Sus choqueiros de Entroido acaban de pasar a los fondos del Concello de Cambados.

De Goday, más cotizado de lo que parece, hay piezas en muchas casas de O Grove

Hay empresas que, a lo largo de los años, han atesorado todo tipo de obras

El lujo de poder disfrutar de esculturas de Paco Leiro en calles, plazas e institutos

«Me interesa mucho la escultura pública porque supone un reto». La frase es de Paco Leiro, sin duda el escultor arousano con más proyección de todos. El cambadés, que ha puesto su pica en las mejores galerías de arte contemporáneo del mundo, ha convertido las calles y plazas de Galicia en su sala de exposiciones. Y los vecinos de O Salnés, sus primeros vecinos, tienen la suerte de disfrutar de algunos de sus trabajos. Las obras de Leiro -algunas de su primera etapa, otras mucho más recientes- aparecen en los lugares más insospechados. Una pequeña pieza de este autor, por ejemplo, descansa en la sala de juntas del Concello de O Grove. Del artista de Cambados es también un busto del hombre que puso en marcha Fundiciones Rey. Y la escultura que se encuentra ante el centro social de Solobeira. La firma del cambadés la encontramos, también en una de las piezas que preside el vestíbulo del instituto de Carril. Y, por supuesto, en Cambados. En la plaza Ramón Cabanillas, su Baco celebra la cultura del vino albariño. La escultura, de principios de este siglo, costó más de 60.000 euros.