Desde el 2015, los mariscadores isleños aportan fondos para sembrar marisco; y los resultados parecen avalar ese esfuerzo
16 sep 2018 . Actualizado a las 05:00 h.«O mar xa non daba, xa non rexeneraba como antes». Juan Rial Millán, el patrón mayor de A Illa, dibuja un escenario bien conocido por todos aquellos que viven de sacarle provecho a la ría. El de una crisis productiva que llegó a alcanzar tintes dramáticos y a la que la cofradía de A Illa quiso darle la vuelta. La receta es sencilla. Tan antigua como el tiempo: hay que dar para recibir. «E á vista está», dice Millán, «que funciona». Desde el 2014, solo el sector del marisqueo a flote invirtió 333.901 euros en la compra de semilla que iba a ser sembrada en sus
«Estes catro anos fixéronsenos moi curtos para os proxectos que queremos sacar»
El intenso trabajo de regeneración de bancos y zonas de trabajo ha sido una de las obsesiones del equipo de trabajo que encabeza Juan Rial Millán. Este opta a ser reelegido patrón mayor de A Illa. Un puesto en el que quiere repetir «porque estes catro anos quedáronsenos moi curtos». En marcha hay proyectos importantes, como el cambio del modelo de gestión del libre marisqueo. Un asunto crucial cuya resolución final va a depender de lo que pase en las próximas elecciones en los pósitos.
Pero al margen de lo que pase en Os Lombos, O Bohído, Cabío y demás zonas de trabajo común, Millán también quiere ver rematados proyectos diseñados para A Illa. En ese sentido, recuerda que se ha logrado una remodelación de la lonja que ha permitido construir vestuarios para el sector de recursos específicos, y una zona de estabulación con la que se pretende fomentar la venta de nécora y dar solución a los problemas del sector del camarón. «A ver se agora podemos dotar ese espazo duns depósitos de auga para poñelo en marcha. Xa temos algúns presupostos sobre a mesa», explica.
El patrón mayor destaca también las mejoras acometidas en los pantalanes, con espacio ahora para acoger a 350 embarcaciones. «O traslado supuxo unha mellora do amarre e unha tranquilidade ao mariñeiro». «No tema da cuarta lista -prosigue- conseguiuse xestionar con Portos de Galicia facer o pantalán para os barcos de batea, que empezarán neste mes. En total, mais de catro millóns, ademais do asfaltado zona portuaria, o tellado da lonxa vella...».
concesiones. Solo el primer año tuvieron una subvención, de 94.000 euros. El resto (239.199 euros) fueron recursos propios.
¿De dónde los sacó A Illa en un momento en el que no solo faltaba marisco en el mar, sino también dinero en las arcas del pósito? La cofradía, estrangulada por la crisis, apenas facturaba cuatro millones de euros, y estaba sometida a un expediente de regulación de empleo. En ese contexto, el recién llegado equipo directivo planteó que los marineros empezasen a aportar dinero para la regeneración de zonas. Seis euros al mes, más un extra navideño de 30 euros más. «Á xente, este tipo de cousas ao principio non lle fan graza, pero os resultados falan», argumenta Juan Rial Millán. «Estou moi satisfeito. Polo traballo feito polo equipo directivo e polos mariñeiros, que aceptaron as medidas que lles iamos propoñendo», relata.
Los esfuerzos se han centrado en varias zonas. Y en dos especies clave: la almeja babosa y la japónica. La apuesta por esta última responde a ese criterio de pragmatismo al que deben atender, necesariamente, quienes toman decisiones que atañen a la economía de los demás. «A xapónica é moito máis resistente que as demais ameixas, desova máis. Por outra banda, semente de fina xa non se consigue, e a babosa que temos botado no mar desova moi pouco».
El resultado de esa «aposta en cartos» realizada por la japónica canta. «En extracción e valor de diñeiro, experimentamos un crecemento do 700 % nesta especie. Aquí, saímonos», señala Millán, que demuestra su afirmación con datos. En 2010, de las autorizaciones de A Illa apenas salieron 6.384 kilos de japónica, que supusieron 42.241 euros. En los tres años siguientes, las cifras fueron de 14.264 kilos y 91.551 euros. A partir del 2014 se nota un crecimiento importante, y hasta el 2017 se subastaron en la lonja de O Xufre 68.912 kilos que facturaron más de medio millón de euros. Y este año, parece el del despegue definitivo: hasta agosto se habían vendido 41.421 kilos, por 399.138 euros. «E aínda nos falta decembro», señala el patrón mayor.
Asalto a la calidad
Definitivamente, la almeja japónica, que hace unos años era residual en el cómputo del marisqueo a flote, ha adquirido protagonismo en las cuentas de los rañeiros isleños. Otras especies también han funcionado bien, aunque sin el espectacular crecimiento de su compañera foránea. «Na ameixa rubia e na babosa aumentamos bastante, ao mellor un 20-25 % máis de quilos», calcula el patrón mayor.
A Illa parece estar logrando recomponer sus bancos marisqueros. Dándoles para recibir. Ahora, el reto que se ha fijado Juan Rial Millán en caso de salir reelegido es «mellorar a calidade» y sacar al mercado marisco más grande, sobre todo cuando de japónica hablamos. En ese sentido, la cofradía ya ha andado un largo camino desde que, en diciembre de 2015, se instalaron las clasificadoras en la lonja. «Iremos pouco a pouco, pero hai que seguir mellorando», afirma el patrón mayor, que cree que las ventajas de una mejor selección del marisco son claras. Primero, porque «volve ao mar marisco que medra e desova, e imos recuperando zonas que tiñamos perdidas».
Los compradores también han salido ganando. «Antes, tiñan que escoller e a subhastas facíanse eternas, co cal perdíamos tempo e prezo. Agora son moito máis curtas; nunha hora está rematada». La lonja ha mejorado su imagen, «e agora os compradores «páranse a mirar só a cor da cuncha».