El equipo de debate del colegio Filipense ha vuelto a dar la campanada en el Parlamento Xoven. Con sus integrantes, perder una discusión es fácil
22 may 2021 . Actualizado a las 05:00 h.Tienen catorce años, pero son unos contrincantes fenomenales a la hora de afrontar cualquier discusión. Saben que para hacer triunfar una tesis es importante tener argumentos, conocer los puntos débiles y protegerlos y, también, hacer una justa apelación a lo emocional, ofrecer incluso un punto de puesta en escena. Con todo eso en la cabeza, y tras llevar varios años fogueándose en los equipos de debate del colegio, los alumnos de tercero de la ESO del Sagrada Familia son rivales temibles para cualquier confrontación dialéctica. Lo han demostrado en una nueva edición del Parlamento Xoven: uno de los equipos llegó a cuartos de final; el otro se hizo con el premio. Podríamos dar por separado la alineación de una y otra formación. Pero dado que ellos se sienten una piña y han decidido compartir el premio obtenido entre todos, no seremos nosotros quienes pongamos etiquetas innecesarias. Sergio Alba, Manuel Antón, Pedro Silva, Paula Cambre, Manuel Moure, Marta Varela, Alejandra Domínguez y Sabela Falcón son las ocho personas que, si salen bien sus planes, harán un viaje por Italia para celebrar que saben debatir, contrastar opiniones.
El equipo que se hizo con la victoria tuvo que debatir sobre la idoneidad de limitar legalmente el uso de pantallas. El sorteo realizado antes de la prueba les encomendó el sí, lo que no quiere decir, en absoluto, que esa sea su postura al respecto de esa cuestión. «Defender posturas en las que crees facilita las cosas», dice una de las participantes. «A la hora de hacer la investigación de un tema, tienes que mantener una cierta distancia con las dos posiciones, porque no sabes cuál te va a tocar defender», apunta uno de sus compañeros.
Abrir la mente
En todo caso, en esta fase previa de documentación y estudio de los temas se encuentra uno de los grandes valores de esta práctica: «Esta actividade resulta moi interesante porque contribúe a desenvolver o espírito crítico. Ten pasado algunha vez que cando empezan a traballar un tema parten dunha opinión e logo, no proceso, vendo os argumentos dun e doutro lado, chegan a cambiar de postura», explica María Nogueira. Ella y Rubén Rivas son los profesores que llevan adelante un proyecto que les ha valido, en los últimos cinco años, la friolera de cuatro premios en este mismo foro.
La preparación para este certamen tiene otras muchas ventajas. Por ejemplo, en un entorno castellano hablante, los integrantes del grupo han tenido una magnífica oportunidad de aprender a expresarse en gallego. Y de hacerlo, además, delante de público. Ese valor, el de perder el miedo a enfrentarse a un auditorio, es uno de los más apreciados por el alumnado de debate. Rubén Rivas apunta otras habilidades que se desarrollan en este programa: «O proceso de investigación é moi enriquecedor. Aprenden a buscar información, a discriminar as fontes, a procesar os datos, a organizar as evidencias...». Y, también, a trabajar en equipo, ya que aquí hay roles bien diferenciados, con sus características particulares. Está, en primer lugar, el argumentador, que expone la tesis que se defenderá. Hay también dos refutadores, que se encargarán de desmontar la tesis contraria. Y un concluidor que deberá hacer la síntesis de lo ocurrido en el debate. En función del puesto que se ocupe, es necesario tener más o menos desarrolladas habilidades como la claridad expositiva o la agilidad en la réplica. En todo caso, sea cual sea el rol que se juegue, hay una característica que todos comparten: el respeto absoluto por el equipo rival. Y esa es una lección de oro.