Tita García: «La de la eutanasia es una ley necesaria. Hay tantas absurdas»

Esta mujer enferma de ELA no entiende los argumentos en contra al tratarse de una decisión personal


pontevedra / la voz

A Tita García le diagnosticaron esclerosis lateral amiotrófica (ELA) el 2 de mayo del 2013. En esta enfermedad neurodegenerativa, que a día de hoy no tiene tratamiento curativo, los pacientes van perdiendo la movilidad y la capacidad de poder comer, respirar y comunicarse. La esperanza de vida de los enfermos de ELA no suele superar los cinco años. Un umbral que Tita ha pasado. «Soy un caso excepcional. No sé si influirá la forma de ser», dice con una sonrisa.

Acaba de llegar de un curso de cocina saludable y recibe en su casita de Pardavila, en Marín. Su marido, Víctor Loira, apura lo que queda de luz para trabajar en la finca mientras Bimba, una perra labrador negra, corretea alrededor de ella. Es su compañera de paseos. El pasado martes la ley de la eutanasia pasó el primer filtro parlamentario con el apoyo de todos los grupos políticos, salvo PP y Vox. En casa de Tita se habló de ello. «Yo con Víctor hablo mucho de estas cosas. Con los niños también, pero menos». Tita no formalizó el llamado testamento vital, pero quiere hacerlo. «No te digo lo que voy a poner, pero sí quiero hacerlo». También tiene una opinión clara sobre esa ley de la eutanasia que se le resiste a España.

«Veo bien que exista esa ley y no entiendo los argumentos de los que están en contra. No querer estar más en este mundo es una decisión personal, no lo dice un médico o un familiar, lo decide la persona», reflexiona. Tita no comparte que si se aprueba la ley el Estado se vaya a convertir en un administrador de la muerte. «Es una decisión personal, que ayuda a tu entorno y a ti a estar tranquila. Es una ley importante y necesaria, me da rabia porque hay tantas leyes absurdas...». Tita defiende que la eutanasia sea una opción más con todas las garantías. «Pienso que es algo que va a favorecer tanto a los que se van como a los que se quedan, y que va a ayudar a que no se haga algo ilegal porque ya es muy duro de por sí».

A Tita se le pregunta por Ángel Hernández, el madrileño que el 3 de abril del 2019 ayudó a morir a su mujer, María José Carrasco -con esclerosis múltiple-, se autoinculpó y fue detenido. Ángel sigue pendiente de juicio y su caso lo lleva un Juzgado de Violencia sobre la Mujer. Tita se emociona y no duda. «Desde el primer momento ella tenía todas las capacidades. Él se lo preguntó. Está claro que la quería mucho y que la ayudó a no sufrir más». Tita confía en que la ley pueda ver la luz este año.

¿Cómo es hoy su día a día más de seis años después del diagnóstico de ELA? Cuenta que habla mucho mejor que hace un par de años. Gracias a la ayuda de la Asociación Española de ELA (Adela) va cada semana a logopedia y fisioterapia. «Cada cosa me cuesta 5,30 euros al mes. El bastón lo uso para tener más seguridad en las caminatas, pero en el día a día no. Y sigo necesitando la máquina de aire todas las noches». Tita explica que desde hace unos meses Montecelo cuenta con una unidad de ELA y desde ahí la remiten a los especialistas. También visita la unidad de disfagia. Ella come con normalidad, y sus mayores dificultades son con algunas texturas que combinan líquido y sólido, como la sandía o el melón. Tiene su propio recambio para no atragantarse, congela la fruta y en verano hace batidos naturales.

Tanto ella como su marido están implicados en muchas aventuras e iniciativas para dar a conocer la ELA y también las enfermedades inflamatorias intestinales -Víctor padece Crohn-. ¿Han servido? «Sí, claro, la ELA es una enfermedad más conocida, aunque todavía hay diferencias entre unas comunidades autónomas y otras». Ella considera que Galicia está «bastante bien». La investigación es el futuro para los pacientes de ELA. Tita entiende que en España se está investigando, «aunque fuera se investiga mucho más». «Hablamos de investigaciones que necesitan de muchos años y mucho dinero». Esta mujer tiene cantidad de sueños. Ha cumplido uno, el de poder ver crecer a sus hijos. Cintia ya trabaja como enfermera, y Aarón estudia Biología. El 19 de enero entregó en la catedral de Santiago la bolsa de los deseos de Asampo. Hizo a pie la etapa entre Milladoiro y el Obradoiro. «No puse un deseo, yo puse unos cuantos». Ojalá se cumplan.

Tita habla y camina casi con normalidad, pero necesita una máquina de aire

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