Durán, la mancomunidad y el balón

El berrinche del alcalde de Vilanova pone en riesgo mucho dinero con el silencio cómplice del PP


vilagarcía / la voz

Hay una norma no escrita cuando los niños juegan al fútbol: el dueño del balón pone las normas. Alguno había que obligaba a quien quisiera jugar hasta a posar antes de empezar como si hubiera algún fotógrafo dispuesto a plasmar el momento. Cosas de niños. El problema es cuando algún adulto entiende que determinadas instituciones también son su juguete particular. Y algo, o mucho de eso, está pasando con el PP en general y con Gonzalo Durán en particular. Han entendido, vaya usted a saber por qué, que la Mancomunidade do Salnés es su juguete y que, o ponen ellos las normas y deciden quién va a ser el capitán, o nadie puede jugar.

A los niños no se les puede hacer demasiado caso cuando cogen un berrinche, porque eso los refuerza en su argumento, por absurdo que sea, y cada vez gritarán más alto. Y en esas está Gonzalo Durán y, sorprendentemente, también el Partido Popular, cuyos cargos electos hicieron caso omiso a una de las encomiendas que les hicieron sus electores y que no es otra que participar de las instituciones. De todas, aunque en algunas vayan a mandar los del equipo rival.

Los niños, durante los berrinches, suelen decir también cosas sin demasiado sentido. Sin pensarlas en absoluto. Traidor, tránsfuga, indigno, cobarde y felón fueron algunos de los adjetivos que dedicó Durán a Carlos Vieitez tras lo sucedido en el pleno de Meaño en el que se nombró a un representante del PSOE por la localidad meañesa. Una sarta de calificativos que invitaban a que todo se convirtiera en un intercambio de exabruptos y la mancomunidad se quedara sin barrer. Quizás ese era el propósito de Gonzalo Durán, que ha utilizado todo lo que estaba en su mano para impedir que un organismo que, como él bien sabe, es muy importante para los concellos más pequeños de la comarca, pudiera funcionar. Y lo hizo aún a riesgo de perder mucha dinero y, de nuevo por sorprendente que pueda parecer, con la anuencia -quien calla, otorga- de su partido. «Si no juego yo no juega nadie», venía a decir, ya con las tijeras en la mano y dispuesto a pinchar el balón. Alguien se las sacó a tiempo. Afortunadamente.

La Voz de Galicia
Lo sentimos, no hemos podido atender su petición.

Conoce toda nuestra oferta de newsletters

Hemos creado para ti una selección de contenidos para que los recibas cómodamente en tu correo electrónico. Descubre nuestro nuevo servicio.

Votación
6 votos
Comentarios

Durán, la mancomunidad y el balón