Saturno devorando a su hijo

Antonio Garrido Viñas
antonio garrido VILAGARCÍA / LA VOZ

AROUSA

MONICA IRAGO

Las discrepancias por la zurda han logrado que, por vez primera, las siglas de EU no aparezcan en ninguna lista

05 may 2019 . Actualizado a las 05:00 h.

Todavía, de vez en cuando, se enciende la luz en la sede de López Ballesteros, lo que quiere decir que el apagón aún no se ha producido, y tampoco se ha visto a Pepe Carvalho tomando algo por las tascas del pueblo. Ni siquiera se han cargado al secretario general, en el caso de que lo hubiera, pero Vázquez Montalbán se lo pasaría en grande y hasta es posible que maquinara con hacer un remake con acento gallego de su Asesinato en el comité central. La víctima, en esta ocasión, no sería el secretario general sino la propia Esquerda Unida en Vilagarcía cuyas siglas, por primera vez, no aparecerán en unas elecciones municipales.

Las disensiones por la zurda han conseguido que no se presenta la tercera fuerza que más votos consiguió en los comicios municipales del 2015. Cierto es que prácticamente desde el principio del mandato -es probable que incluso antes-, las tribulaciones internas contribuyeron a que comenzara el proceso de autodestrucción de los esquerdistas: la marcha de Fajardo, la llegada y fuga de Miguel Alves, las acusaciones de cambios de cerradura en la sede, los expedientes varios... Un magnífico combinado para que todo acabara como acabó. Es decir, mal.

Surgió, pese a todo, una esperanza para la reunificación de la izquierda, o de parte, porque los escindidos de Esquerda Unida no estaban por la labor, pero de la mano asamblearia de Podemos arrancaron unas conversaciones a varias bandas que hasta parecía que podían acabar de la mejor manera. Los resultados de las generales del 2016, cuando la coalición de Podemos, En Marea, Anova y EU consiguió 5.300 votos en Vilagarcía y superó al PSOE, elevaron el optimismo de la tropa y parecían señalar el camino para una irrupción importante en Ravella.

La alegría duró dos telediarios. Regresaron las disensiones y, de nuevo, otra dispersión. Ya con Marea da Vila registrada, y con alguna que otra discusión de tono elevado sobre la paternidad y el registro de su marca, nació Vilagarcía En Común. La denominación fue una hábil maniobra, qué duda cabe, de alguien con buena información sobre lo que se estaba cociendo en Santiago. En Común iba a ser la marca de Podemos en las generales «e todo o que entra na rede é peixe». De hecho, Suso López, en declaraciones en la edición del martes de Faro de Vigo, se adjudicó los tres mil votos que Unidas Podemos-Mareas En Común-EU-Equo obtuvieron en Vilagarcía el pasado domingo, sin tener en cuenta que el número tres de su lista para las municipales (Gaspar González) se había presentado, no por En Común, sino por En Marea para las generales.

A todo esto, no se crean que la distancia generó el olvido. Las puyas a través de las redes sociales son continuas y hasta hubo una denuncia ante la junta electoral de que la denominación de En Común podía inducir a confusión. Denuncia que, por cierto, fue desestimada.

El Frente Popular de Judea

Para hacer un croquis rápido podemos concluir diciendo que quien quiera votar con el espíritu de Pablo Iglesias en su papeleta debe hacerlo ahora por Marea de Vila y no por En Común como hace una semana, y quien quiera que Gaspar González sea concejal debe hacerlo por En Común y no por la Marea como hace siete días. ¿Y Esquerda Unida? Pues como apunta un viejo militante de la organización, jurídicamente no forma parte de Vilagarcía En Común, «pero políticamente sí» y remacha con una buena dosis de retranca: «Lo ponemos complicado, pero somos capaces de darle una vuelta más si nos lo proponemos ». Para darles alguna idea: la batalla entre el Frente Popular de Judea y el Frente Judaico Popular acaba de reestrenarse en los cines. Cumple 40 años. Un clásico inglés.