El conselleiro de Industria justifica las ayudas que la Xunta dio a Lantero
AROUSA
Limita el problema a un conflicto laboral y dice que él solo puede mediar
17 ene 2015 . Actualizado a las 04:58 h.Es la segunda vez que el Conselleiro de Economía e Industria visita Vilagarcía desde que se desató la crisis de Lantero, y en las dos ocasiones, Francisco Conde echó balones fuera diciendo que se trata de un conflicto laboral en el que la Xunta no puede hacer otra cosa más que mediar y ponerse a disposición tanto de la empresa como de los trabajadores. Pero en esta segunda ocasión -la visita fue a la plaza de abastos, para presentar la segunda fase de las obras de remodelación- al responsable de Industria en el gobierno autonómico se le preguntó también por lo que llevan tiempo solicitando tanto el PSOE como el BNG y AGE sin que se les haya respondido hasta la fecha: el importe de las ayudas públicas recibidas por Lantero para su traslado a O Pousadoiro y si la empresa cumplió con todos los requisitos para recibir estas subvenciones. Y a eso Conde dijo que sí, que las ayudas están justificadas, por lo que circunscribió el conflicto a un problema laboral que no era competencia de su departamento.
Para empezar, Francisco Conde recordó que esas subvenciones se concedieron con el bipartito, que gobernaba cuando Lantero hizo el traslado, a lo que añadió que «a empresa xustificou todas as axudas que recibiu, polo que estamos a falar dun conflito laboral».
Eso sí, aseguró que ya se habían llevado a cabo mediaciones y se ofreció a seguir colaborando en lo que sea necesario para que el problema se solucione.
Increpado en la plaza
De la magnitud del problema pudo tener una idea el conselleiro en su recorrido por la plaza de abastos. Porque cuando se paró con el alcalde a hablar con unas peixeiras, lo que ellas le pidieron fue que «mire polos de Lantero, mire por eles que quedan na rúa e teñen fillos e hipotecas».
Algunos de los trabajadores en huelga se desplazaron también a la fábrica e increparon al conselleiro cuando Conde ofreció su colaboración. «Colaborar significa recibir subvencións públicas e despedir aos traballadores», gritaron. Hasta los clientes hablaban de lo mismo: «¿No nos cobran impuestos? Pues los impuestos están para eso, para que lo arreglen», decía una mujer.