El ERE no mina la moral de los trabajadores, que recibieron el año unidos
02 ene 2015 . Actualizado a las 04:58 h.Empezar el año tras dos meses sin cobrar y con la certidumbre de que en los próximos días llegará una carta de despido no es un buen comienzo para el 2015. Sin embargo, los trabajadores de Lantero se reunieron en la madrugada del 1 de enero en una carpa colocada junto al campamento en el que llevan 81 días de huelga y celebraron juntos la llegada del nuevo año. No celebran el ERE, ni la huelga ni los despidos, celebran que están unidos, que no modificaron un ápice su postura inicial y que no se doblegan. Eso fue lo que celebraron, el orgullo y la dignidad, y en ese brindis pidieron fuerzas para seguir luchando en el nuevo año, un año en el que están convencidos de que cambiarán muchas cosas en el mundo y que ellos ya están poniendo su granito de arena desde Vilagarcía.
Dos días después de que la empresa anunciase que ya había enviado los pormenores del ERE tanto a la autoridad laboral como a los trabajadores, la plantilla sigue sin recibir un documentos que se les remitió por burofax. Ayer amanecieron como cualquier día, jugando al futbolín en el campamento, charlando, compartiendo dulces navideños y dando largos paseos por el vacío polígono industrial para desentumecer las piernas y mantener la cabeza fría, fundamental en la partida que se juegan.
No es solo el pulso de Lantero, es el pulso de toda Vilagarcía, por eso su lucha acaparó la atención de la toma de las uvas del mediodía de Fin de Año en Ravella. Hubo más gente que nunca, pero más que una fiesta parecía una concentración de protesta.
Por la tarde hubo atracciones para los más pequeños en el campamento y luego, las familias cenaron en sus casas, pero ya de madrugada se reunieron otra vez en el escenario de la batalla para dejar claro que siguen con la moral alta. «Si esto es una guerra psicológica, que sepan que esa la vamos a ganar», decían.
Los despidos están a punto de llegar de forma paulatina, pero también las primeras citas judiciales, y ellos están convencidos de que la Justicia les va a dar la razón. «Si no creyésemos que la tenemos no estaríamos luchando, ¿no?».