Vellos Tempos, la ludoteca para la tercera edad de O Grove, triunfa entre sus usuarias. «Pasámolo bomba, a flor tocoume no bingo», cuenta un de ellas
02 nov 2014 . Actualizado a las 04:54 h.María Vidal, Carmen Prieto y Carmen Mascato comen castañas sentadas en unas sillas en la plaza de Virxe das Mareas. Hoy es día de fiesta en Vellos Tempos. La ludoteca a la que asisten todas las tardes desde hace unos meses ha decidido organizar un magosto. Y ellas no se lo pierden. Como no se pierden tampoco ninguna de las actividades que a diario organizan en este centro. Muchas de ellas han encontrado aquí un lugar en el que ocupar sus tardes. Tiene compañía, las cuidan y, aún encima, «de traballar nada porque non nos deixan nin mover un prato», explica una de ellas. «Esto é unha marabilla», resume otra.
Lola, A Nina como se la conoce en el municipio meco, ayuda en casa por la mañana. «Na casa deixo as camas feitas, preparo o almorzo e despois veño aquí a merendar», explica. Desde hace unos meses sus tardes son para Vellos Tempos. En esta ludoteca para mayores «xogo ao bingo, facemos ximnasia, bailamos, cantamos.. Estamos entretidas», resume. Lo mismo le pasa a Concepción Otero. Antes iba a un centro de día en Combarro. Ahora, «a miña casa é aquela de alí», señala. «No verán quedo na casa porque teño aos netos. No inverno veño aquí», añade. El centro dispone actualmente de unas veinte plazas y las mujeres son mayoría, «so hai tres ou catro homes e hai lista de espera, din que van ampliar», informa.
Manualidades, gimnasia y paseos a la orilla del mar. Esta es solo una parte del programa de actividades que todas las tardes desarrollan las monitoras del centro. «Pasámolo bomba. Facemos flores, facemos bonecas, pintamos», explica Carmen Prieto. Una de sus actividades favoritas es la sesión de bingo, que se organiza los jueves por la tarde. «Esta flor tocoume no bingo», añade. «A min un mandil e un mundo de cousas», ratifica Carmen Vidal. También les encanta la hora de la merienda. «Todas as tardes dannos de merendar e non nos deixan nin mover un dedo», añade María Vidal. «Incluso facemos deporte e imos de paseo», destaca. Para buena parte de ellas, Vellos Tempos se ha convertido en una alternativa de ocio, en un lugar en el que encontrarse con las amigas, pasar un buen rato y disfrutar de los cuidados que les dan las monitoras. «Eu de aquí non me vou», argumenta una de ellas. Y las otras dos asienten, completamente convencidas.