Advierten de lo engañoso y duro del tramo final de subida al Monte Castrove
07 sep 2014 . Actualizado a las 07:00 h.«Na Vuelta vaise decidir todo a vindeira semana en Galicia». Así de claro lo tiene el estradense Álex Marque, ganador de la 75ª Volta a Portugal el año pasado. Su amigo, ex compañero de filas en el OFM-Quinta da Lixa y sucesor en lo más alto del podio de la Grandíssima, el vilagarciano Gustavo César Veloso, se suma al comentario, e incluso se atreve a ir al detalle y apuntar que la decimoctava etapa, la que el día 11 saldrá de A Estrada dirección Monte Castrove (Meis), «vai ser decisiva».
Veloso es muy consciente de que «hai xente que pensa que non vai marcar diferenzas; pero non falamos da primeira semana da Vuelta, senón da última» cuando se trata de analizar la etapa del norte de la provincia de Pontevedra. Por ello, el vilagarciano recupera una de sus máximas cuando habla de pruebas de más de una semana: «Pode ser que haxa corredores que non gañen a carreira en Meis, pero si que a perdan».
¿Y cómo va a ser la cosa para el pelotón de La Vuelta a su paso por A Estrada y las comarcas del Baixo Ulla, O Salnés y Pontevedra? Para empezar, un primer tramo «para ir quecendo, en baixada continua ata Caldas que os corredores han agradecer a esas alturas da carreira», explica Veloso. Después, un tramo por Valga, Pontecesures y Vilagarcía «con constantes subidas e baixadas onde seguramente se poida formar a fuga do día», y con el Alto de Cordeiro como referencia central hasta el paso por Cornazo y el vadeo a Lobeira.
«Galicia non ten un metro chan», subrayan los dos amigos, por lo que entienden a nadie conviene fiarse en el pelotón. Tras un tramo de costa y visita a Pontevedra sin que se esperen movimientos de los hombres fuertes de la prueba, el plato fuerte llegará en las dos subidas a Monte Castrove, con sendos pasos por la línea de meta, 700 metros más abajo de la pancarta de un puerto catalogado de segunda categoría.
«Esa é a zona que máis coñecemos, na que coincidimos adestrando Delio -Fernández- Gustavo e mais eu», apunta Marque antes de explicar cómo los ciclistas se toparán con un muro del 17 % en el primero de los siete kilómetros de ascensión, que baja al 7 % en los tres siguientes para recuperar la dureza inicial alrededor de otro kilómetro y finalizar de vuelta al 7 %. La primera subida debería en opinión de nuestros analistas hacer una selección inicial, aunque también «entre os dous pasos o terreo permite a un só corredor facer moito traballo», dice Veloso y, quién sabe, si dar la sorpresa. De lo contrario, con varios supervivientes en cabeza, «o final é máis propio para homes rápidos, como Purito», señala Marque. Pero ya en la reserva, añade, cualquier cosa puede pasar.