El 26 de julio tomarán posesión los nuevos patrones mayores, a los que le tocará afrontar un sinfín de problemas productivos y de organización
15 jun 2014 . Actualizado a las 19:22 h.elecciones en las cofradías
Gobernar el mar no es fácil, nunca lo ha sido. Pero en estos momentos de crisis generalizada, los patrones mayores que salgan de las urnas tendrán que tomar el timón de unos barcos que navegan en un mar especialmente bravo. Hay problemas a popa, a proa, a babor y a estribor. Y la dilatación de los mandatos que ahora expiran -hay patrones mayores que doblaron sus años de gobierno- no ha hecho más que empujar a las cofradías hacia una tormenta perfecta aderezada, en cada puerto, por problemas locales como puede ser la regularización de los parques en Carril o la demanda de infraestructuras en O Grove y A Illa. Pero hay problemas generales y compartidos.
producción
Topes difíciles de hacer. La capacidad productiva de la ría no atraviesa sus mejores momentos. El berberecho no acaba de reponerse de la peste de la marteilia, el reló sigue fuera del catálogo de especies comercializables por culpa del plomo, y hasta parece haber menos almeja en los fondos. Por si esto fuese poco, las mareas rojas tienen cada vez una incidencia mayor sobre el marisqueo. La lucha contra la contaminación y tareas de cultivo intensivo -con siembras y trabajo sobre los fondos- son algunas de las acciones que parecen obligatorias.
comercialización
Arrastrando la crisis. Las arousanas son, fundamentalmente, lonjas de marisco, «e o marisco non é pan». Colocar este producto en un mercado en crisis es complicado, y la burbuja de los precios ha pinchado. Esta situación se ha traducido en que tres lonjas de la ría -A Illa, Vilanova y Cambados- hayan tenido que realizar un ERE, primero, y recortar sueldos a sus trabajadores, después. Los precios del marisco parecen haber iniciado una ligera recuperación, sustentada más en la escasez de oferta que en una mayor demanda. Para consolidar ese camino hay quien considera necesario revisar el modelo de las lonjas: tanto su fucionamiento como salas individuales, como la necesidad de centralizar ventas. Evitar que producto foráneo usurpe el espacio comercial del producto gallego es otra tarea pendiente.
europa
Un trabajo de traducción . Galicia es minifundista, y su mar también. Una flota como la de Arousa, formada por una constelación de microempresas, choca con los parámetros de la UE. Las normativas y exigencias de Bruselas, pensadas para otras realidades, amenazan con estrangular a los pequeños armadores arousanos de la misma forma que las cuotas ponen contra las cuerdas a flotas como la del cerco. Defender la singularidad gallega en Bruselas -y en Madrid- debería ser otra de las prioridades.
organización
Recuperar la ilusión. A excepción de Benito González, que podría aspirar a ese título, en la orilla sur de la ría ninguno de los patrones mayores en funciones forma parte del club de los «históricos», los que vivieron los primeros e intensos años de organización del sector marisquero. En cualquier caso, a quienes salgan de las urnas les tocará pilotar, también en el mar, una segunda transición. Recuperar la ilusión de los profesionales del mar por un trabajo cuya rentabilidad ha retrocedido enteros será, sin duda, la más complicada de las tareas que tengan que abordar quienes, a partir del 26 de julio, se conviertan en capitanes de las cofradías. Aglutinar en torno al pósito a las plataformas que se han creado en los últimos años (regularización, trueleiros, cerco) sería un gran paso adelante.