Los 3.000 socios de las cofradías elegirán a sus representantes en poco más de un mes. La renovación pendiente no parece despertar gran interés
18 may 2014 . Actualizado a las 06:48 h.Poco después de jurar su cargo como conselleira do Mar, Rosa Quintana decidió emprender una operación a gran escala para ordenar el, en ocasiones, caótico mundo de las cofradías. Para ello, se paralizaron las elecciones mientras se redactaban nuevas normas que iban a unificar procesos y mandatos. Pero lo que iba a ser coser y cantar se acabó enmarañando. Y las cofradías gallegas se vieron condenadas a atravesar el temporal de la crisis capitaneadas por unos patrones mayores y unas directivas agotadas, desanimadas y hartas de unos mandatos convertidos en condena. Esa atonía generalizada se nota incluso ahora, cuando el 28 de junio ya ha sido marcado en el calendario como el día en el que los armadores, mariñeiros y mariscadores podrán, por fin, renovar a sus representantes.
«Moita ilusión non se ve», dicen en todas las cofradías arousanas, desde la de Carril a la de O Grove. En este último puerto, los armadores que hace años impulsaron una plataforma de afectados por el proceso de regularización de embarcaciones son los únicos que muestran cierto entusiasmo por la proximidad de las elecciones. Algunos de ellos han ido en varias ocasiones a solicitar información al pósito y en el muelle todo el mundo habla de la «candidatura de Barreiro», aunque el proceso se regirá por listas abiertas. También se da por hecho que Lola Gondar, quien fuera mano derecha de Francisco Iglesias hasta la salida de este de la cofradía, se presentará para formar parte de la Xunta Xeral, quizás un primer paso en el camino para poder ser patrona mayor.
Ese camino lo recorrió, hace siete años, Evangelina Lago. La segunda de abordo del ex patrón Eduardo Martínez se convirtió en patrona mayor de Vilanova gracias al apoyo de la agrupación de mariscadoras. Paradójicamente, lleva años enzarzada en una guerra abierta con la directiva de ese colectivo. Sus diferencias han llegado a tal extremo que Lago está dispuesta a recuperar el mando de las playas. ¿Y el timón de la cofradía? En el muelle de Vilanova aseguran que hay un hombre dispuesto a llevarlo: José Portas, un bateeiro tranquilo y concejal de Mar en la corporación de Gonzalo Durán, que reconoce estar meditando esa posibilidad.
También se lo está pensando, dice, Benito González. El patrón mayor de Cambados y presidente de la Federación Galega de Confrarías es, sin duda, el más controvertido de los patrones mayores arousanos. Envuelto en una sucesión de procesos judiciales que él achaca a una «persecución», Gonzalez podría verse tentado a apartarse de su cargo. Sin embargo, dice que «non se pode deixar que o barco vaia polo mar abaixo». Mientras él intenta formar su tripulación, el sector más disconforme con su manera de gestionar el pósito, aglutinado alrededor de la agrupación de rañeiros, parece haberse tomado las tan ansiadas y reclamadas elecciones con calma.
Donde empiezan a cuajar las cosas es en A Illa. En la más importante de las cofradías arousanas se fraguó, a raíz del conflicto del truel, un colectivo de camaroneros que parece dispuesto a participar de forma activa en la vida de la cofradía. El actual patrón mayor, Ángel Iglesias, está encantado de que este sector presente candidatos a la asamblea de la cofradía, y espera que todos los demás colectivos hagan lo mismo. Él también quiere formar parte de esa xunta xeral. «A xente que quedaba no cabildo está disposta a seguir, así que imos intentalo», dice.
En Carril y Vilaxoán la apatía es palpable. Ni siquiera los patrones mayores saben si iniciarán la carrera electoral. Y lo peor es que tampoco los 3.000 socios de las cofradías de arousa sur parecen estar interesados en unas elecciones que van a determinar su futuro. La confianza aún no cotiza al alza en la ría.