La Axencia Urbanística ordena provisionalmente el derribo del edificio administrativo municipal
AROUSA
Pérez culpa al PSOE de muchos de los problemas urbanísticos de O Grove
01 feb 2014 . Actualizado a las 06:51 h.Las «disparatadas manifestaciones» realizadas por el PSOE en las últimas semanas llevaron ayer al alcalde de O Grove, Miguel Pérez, a hablar de la «herencia urbanística» que asegura dejó el portavoz de los socialistas, José Cacabelos, tras su paso por el Concello. Además de ser «un cobarde» por no haber intentado sacar adelante el PXOM, critica el regidor, es el responsable de tres grandes problemas del municipio: el Culler de Pau, la caseta de O Sineiro y el edificio administrativo. Este último tiene una orden de derribo provisional de la Axencia de Protección da Legalidade Urbanística (APLU).
«Cacabelos fue un alcalde cobarde porque no afrontó el PXOM», asegura el regidor. De ahí derivaron, añade, muchos de los problemas urbanísticos a los que ahora se enfrenta O Grove. Uno de ellos es Frigrove, empresa que se enfrenta a una orden de demolición. «Desde hace meses, este gobierno está trabajando en coordinación con los propietarios y hace semanas que presentamos en Urbanismo un proyecto de legalización».
Pérez asegura que Cacabelos tiene ahora la «tremenda desfachatez» de tratar de imputar a su gobierno los problemas que él dejó. «Está tratando de aprovechar el rebufo que causó el Culler de Pau para hacer ver que Miniño y el gobierno son la misma cosa. Eso no se lo consiento», argumentó. Criticó a la concejala del PSOE, Ángeles Domínguez, por encabezar la manifestación del Culler cuando ella fue responsable de esta obra. «¿Dónde estaba cuando se estaba haciendo esta obra ilegal?, se preguntó. El regidor recordó que el anterior propietario del edificio del Culler trató de legalizarlo y su gobierno se opuso. Pero cuando llegó Cacabelos, «recurriendo a una práctica que bordea la legalidad», dio el permiso a los nuevos propietarios. Lo que provocó este lío es su gestión urbanística», aseguró.
La misma mala gestión que, según el regidor, se llevó a cabo en la caseta de O Sineiro, sobre la que pesa una orden de derribo. Y en el edificio administrativo, «que provocó la primera imputación de un alcalde de O Grove por cuestiones urbanísticas. Fue uno de los casos más vergonzosos de la historia». Pérez explicó que ayer mismo firmó el último recurso contra la demolición de este inmueble que quieren acometer la APLU.