Fole anuncia el final de la «permisividad» y el inicio de expulsiones en el pleno

s. gonzález / a. garrido VILAGARCÍA / LA VOZ

AROUSA

El alcalde cree que se han sobrepasado todos los límites pero reconsidera la exclusión de las mociones tipo «si se trabajan»

29 ene 2014 . Actualizado a las 07:00 h.

En Vilagarcía habrá un antes y un después de lo ocurrido en el pleno del lunes. Así lo anunció ayer el alcalde popular, Tomás Fole, quien considera que la forma en la que se desarrolló el debate, con varias llamadas al orden a los concejales del BNG, que abandonaron la sesión, y Esquerda Unida, quienes pernoctaron en las dependencias municipales, ha traspasado «todos los límites». En consecuencia, el regidor se ve sobradamente legitimado para poner fin a la «permisividad» con la que entiende que ha conducido las sesiones hasta ahora y advierte seriamente de las competencias que la ley y el reglamento local le confieren para expulsar a quienes sigan la senda «del insulto y la falta de respeto que se le debe a la institución».

Tiró Fole de argot futbolístico para describir lo que, en su opinión, está ocurriendo en la política municipal: «Cuando no hay calidad se recurre a la violencia y a la leña». El alcalde detecta en la oposición una estrategia común, una suerte de competición «a ver quién es más radical». Pero no por ello dejó de diversificar su mensaje, dando a cada uno de sus contrincantes lo suyo. Reconoció, en el caso del PSOE, que el equipo de Tania García «se quedó un poco al margen en esta ocasión, aunque otras veces -se encargó de recalcar el primer edil- son ellos los protagonistas» del revuelo.

Fajardo, «extravagante habitual»

Del portavoz de EU no le extraña su encierro, pues el regidor ve en Juan Fajardo a un «extravagante habitual». «Tal vez -aventuró- es así como pasa las vacaciones del Parlamento, acudiendo al pleno a tomarse un bocadillo, pero no creo que sea esto lo que la gente espera ni de un concejal ni de un diputado».

En cuanto al BNG, Fole calificó su abandono de la sesión de «incoherencia absoluta» al renunciar a «defender los intereses de los vilagarcianos». Si bien lo considera anecdótico, el alcalde espera que el grupo que lidera María Villaronga renuncie al menos a una parte de los 118 euros que cada edil percibe por su asistencia a las sesiones plenarias.

Pese a todo lo anterior, el regidor está dispuesto a reconsiderar la decisión que detonó la zarabanda del lunes: la exclusión de las mociones tipo del orden del día. «Todo se puede debatir, pero estas mociones hay que trabajarlas buscando un punto común, no como máximos para forzar que el gobierno diga siempre que no». Molesta más la forma, pues, que el contenido.