Hay que tener mucho valor para, en los tiempos que corren, crear una cooperativa dedicada a la gestión cultural. Hay que tener también una dosis de ilusión a prueba de bombas y de saldos negativos. Pero, visto lo visto, a los integrantes de Sonaxe les sobra de todo ello. Este grupo de jóvenes sobradamente preparados son los responsables de la fiesta que el 29 de febrero se va a montar en Vilagarcía. En realidad, más que una fiesta será un festival, el Vilagarcía Sound Festival, que arrancará a las once de la noche en Fexdega. Si se cumplen las previsiones de los organizadores, a esa hora la plaza estará atestada de jóvenes dispuestos a bailar al son de la música más comercial de los últimos meses.
Si a ustedes no les suenan los nombres de Henry Mendez, Danny Romero, Robert Ramiro, José de Rico, DCS, Robert Ramirez, Drumkillers o Slevin es que no suelen revisar las listas de éxitos musicales del momento. Y es que todos estos artistas han batido récords tanto en las radiofórmulas de toda la vida como en esas nuevas formas de consumo musical en las que los adolescentes son auténticos expertos. Aun así, no se preocupen, ni piensen que el Sound Festival no es para ustedes. Si en alguna ocasión han bailado al ritmo de El tiburón y le ha gustado la experiencia, en Fexdega podrá volver a hacerlo. A fin de cuentas, el cabeza de cartel del festival, Herny Mendez, es el responsable de un ritmo capaz de mover a un escualo secuestrador.
La concejala Elena Suárez reconocía ayer que, por el nombre, no conocía a ninguno de los integrantes del cartel del Sound Festival. Ni siquiera a Slevin, músico residente de la discoteca Carabás hasta hace unos días. Sin embargo, la edila mostró su plena confianza en el éxito del festival que se está ultimando en Vilagarcía. Y es que los rapaces de Sonaxe, dijo, han dado muestras de una seriedad y una capacidad de trabajo que para sí quisieran adultos con largas trayectorias a sus espaldas.
Seguridad ante todo
Confesó la concejala que, cuando recibió la propuesta de Sonaxe, su primera reacción fue de preocupación: a fin de cuentas, el festival va destinado a un público muy joven -a partir de 16 años- y el temor a que la noche acabase escapándose de las manos estaba ahí. «Pero han hecho un trabajo fenomenal en ese sentido», argumenta la edila. Según el dosier facilitado por la organización del festival, en el interior del recinto trabajarán más de veinte personas dedicadas exclusivamente a velar por la seguridad -diez vigilantes y once auxiliares-, se dotará el escenario de vallas antiavalanchas y habrá hasta un hospital de campaña bien montado dentro de Fexdega. Además, y para que nada salga mal, la próxima semana los responsables de la empresa que se hará cargo de la seguridad mantendrán una reunión de coordinación con la policía y los servicios de emergencias locales.
Tanto cuidado es comprensible si se tiene en cuenta que el público que se espera será joven, muy joven. Pero eso también estará controlado: los menores de 18 años llevarán en la muñeca una pulsera roja que indicará que tienen prohibido el acceso al alcohol que se venderá en las barras. Los mayores de edad, por su parte, llevarán una pulsera de color verde.
Pero para poder lucir una de esas pulseras, sea del color que sea, será necesario comprar la entrada para el festival. Estas estarán disponibles a partir del lunes en la taquilla virtual de Novagalicia Banco. El pase costará 15 euros si se compra en esa virtual, y algunos más si se espera para adquirirlos en taquilla. Los organizadores del evento, que han elegido Vilagarcía por su ubicación y por su fácil acceso -se puede llegar en tren o en coche- aguardan que miles de personas se acerquen hasta aquí para bailar con El tiburón.