El alcalde dice que una decisión judicial le impidió conceder la licencia
18 ene 2014 . Actualizado a las 06:51 h.El alcalde de O Grove, Miguel Pérez, y parte de su equipo de gobierno, comparecieron ayer por primera vez desde que el Concello ordenó el cierre del restaurante Culler de Pau. Lo hicieron para «aportar información e documentación que xustifique o noso proceder». El regidor quiso dejar claro «o que sucedeu para chegar a esta dolorosa situación, que é a de pechar calquera establecemento». Pérez se limitó a relatar, paso a paso, todo el proceso seguido y quiso dejar muy claro que sus palabras no iban contra nadie, «só quero defender a actuación deste goberno».
El discurso de Pérez comenzó por enero del 2013. Entonces, el Concello recibió una sentencia del Contencioso «que di que este edificio está fora de ordenación e que, por tanto, cabe a actividade que nel se está realizando». Advierte ya este documento de que el local no tiene licencia e insta a abrir un expediente de reposición de la legalidad. Es entonces cuando propietarios y Concello ponen en marcha el proceso para conceder la citada licencia.
«Neste caso hai dous asuntos fundamentais: se o local ten ou non licenza e se as sentencias din que se tomen medidas para pechalo», argumentó el regidor. Sobre la primera cuestión reconoció que, tras la primera sentencia, el gobierno inició la tramitación para conceder el permiso de apertura. «A nosa intención era a de dar esa licenza, aínda que estábamos advertidos de que a sentencia ía ser recurrida», argumenta. El 8 de febrero, la junta de gobierno acuerda informar favorablemente a la concesión de licencia solicitada por Culler de Pau. Pero esta no era una licencia definitiva. Faltaba el informe del técnico y que este fuera aprobado por la alcaldía. Y fue precisamente cuando se estaba ejecutando ese proceso cuando llega una segunda sentencia.
El 30 de mayo el Tribunal Superior de Xustiza de Galicia «di que este edificio non está fora de ordenación e a actividade que nel se desenvolve non pode levarse a cabo porque non é legal», explica el regidor. Es entonces cuando el Concello decide paralizar la tramitación de la licencia, «como tería que facer calquera responsable público con esa sentenza na man». El juez, explica el alcalde, obliga al Concello a tramitar dos expedientes de reposición de la localidad, uno por la infracción del edificio y otro por la actividad que en él se lleva a cabo.
Desde entonces, el tripartito ha ofrecido toda su colaboración para que el Culler regularizase su situación. A mayores, explica el regidor, el Concello siguió recibiendo requerimientos judiciales preguntando cómo estaba la ejecución de la sentencia. El último fue el remitido el pasado 23 de diciembre y en él se insta al Concello a cerrar el establecimiento y se le pide que informe antes de diez días de si lo ha hecho o no.
«Se seguísemos co procedemento, obviando ao xulgado, cometeríamos prevaricación»
«Estamos tranquilos co noso proceder. Foi unha decisión dolorosa, pero tivemos que acatar a sentenza»
Miguel Pérez