Las sanciones se acumulan en semáforos con cámaras, travesías y carreteras secundarias
12 ene 2014 . Actualizado a las 07:00 h.puntos de la comarca donde se comenten más infracciones
Desde que hace siete años se implantó el carné por puntos, en la autoescuela Sálvora de Vilagarcía se imparten cursos de educación vial, ya sea de forma voluntaria, para recuperarlos, por sentencia judicial o por retirada del carné de conducir. En ese tiempo han pasado unas cuatrocientas personas por las aulas, y hay una serie de parámetros que se repiten. Entre ellos, las infracciones más frecuentes, que como explica Manuel Portas, director del centro, son los excesos de velocidad, por alcoholemia, por conducir hablando por el móvil, por no llevar el cinturón de seguridad, saltarse un semáforo en rojo, un stop, un ceda el paso o una línea continua y, en los últimos tiempos, también por no respetar la distancia de seguridad, una infracción que los agentes de Tráfico persiguen ahora con más celo.
Pero además, teniendo en cuenta que las personas que acuden al centro lo hacen desde distintos puntos de la comarca, también se repiten los lugares en los que se pierden más puntos. Los más frecuentes son los semáforos de Vilagarcía que tienen cámaras de vigilancia, tanto el de la plaza de Ravella como el de Rosalía de Castro. «En Ravella hai condutores que cando lle chega o aviso dunha multa xa cometeron case vinte infraccións máis, porque o que vai por aí todos os días...», admite Portas, que ya hace tiempo que se dirigió al Concello para solicitar que se revise el espacio de tiempo que pasa entre que esos semáforos cambian de naranja a rojo, al sospechar que es demasiado corto.
Los otros puntos negros están en las travesías -sobre todo en la de Rubiáns, pero también en Baión y en A Goulla- donde el límite de velocidad es de 50 kilómetros por hora y son pocos los que lo respetan. Y en tercer lugar, las carreteras secundarias -la de O Pousadorio, por ejemplo-, porque los que beben evitan las generales por los controles. «E non se dan conta de que Tráfico xa o sabe e que agora están moito máis vixiadas».
La progresiva disminución de los accidentes de tráfico graves y de los muertos en la carretera es un dato que Manuel Portas lleva años constatando. Sin dejar de lado que por la crisis hay menos coches en circulación, él está convencido de que esa tendencia se debe a un conjunto de factores en los que entra la educación vial y la prevención, el reciclaje de los conductores, las medidas de seguridad, el mejor estado de las carreteras, la seguridad pasiva y el auxilio. «Pero os primeiros son os máis importantes, por iso eu penso que a reciclaxe dos condutores é fundamental».
No se trata, a su entender, de que haya que examinarse de nuevo para mantener el carné de conducir, como se llegó a decir, pero sí de que se hagan cursos de reciclaje que deberían ser obligatorios y gratuitos. «Hai xente maior que, por exemplo, non sabe como ten que facer nunha glorieta, porque nunca llo dixeron». Cree que habría que modificar el enfoque, «falar de formación e non de obtención do permiso».
Aún así, hay malos hábitos que persisten en el tiempo. El exceso de velocidad, por ejemplo, que sigue siendo, junto con las distracciones, la principal causa de los accidentes. «A velocidade mata», dice con rotundidad. Y en cuanto a los despistes, puntualiza que van mucho más allá del uso del móvil. Fumar, por ejemplo, no está penado, pero sí soltar el volante para encender un pitillo. «E agora empezan a multar por comer ou beber auga, porque o que non se pode e deixar o volante».
Y entre los nuevos delitos, Manuel Portas destaca la figura del acosador vial, el que insulta o molesta a los demás conductores. Que sepan, por si lo desconocen, que hasta pueden ir a prisión.