Al borde de los ceros grados

Susana Luaña Louzao
susana luaña VILAGARCÍA / LA VOZ

AROUSA

MONICA IRAGO

Las mínimas se desploman, pero se recuperarán este fin de semana

29 nov 2013 . Actualizado a las 06:59 h.

Las estaciones no dependen tanto del calendario como de los termómetros y la sensación térmica. A tres semanas de que empiece oficialmente el invierno, los vecinos de la comarca llevan ya varios días soportando las contrapartidas del frío, aunque eso sí, con unas mañanas alegres y soleadas que compensan en cierto modo los rigores de las bajas temperaturas.

Pero aunque hace ya unos días que las nieves llegaron a las montañas de Lugo, en los municipios arousanos no fue hasta ayer que los termómetros coquetearon con los cero grados centígrados. A punto estuvieron de hacerlo en localidades como Meis o Ribadumia, donde las temperaturas mínimas fueron de un grado.

Con todo, se espera que para el fin de semana mejore un poco la situación, ya que las mínimas subirán hasta los cinco o seis grados y las máximas se mantendrán en torno a los quince.

Pero como ya hace dos semanas que el frío se instaló en la comarca, los vecinos se preparan para soportar el duro invierno, y lo hacen a base de equilibrios entre el gasto que supone calentar la casa y la necesidad de espantar las bajas temperaturas. En algunos hogares, la calefacción central se ha convertido en un objeto de lujo, y en otras, en un bien en peligro de extinción. Lo saben muy bien en los establecimientos de electrodomésticos, que están constatando en los últimos años un fenómeno estrechamente ligado a la crisis económica. Familias que tienen los radiadores en casa, optan por no encenderlos y se pasan a la tradicional estufa de butano o a otros sistemas más rudimentarios y a la vez más peligrosos, como el brasero.

También tienen mucho éxito las nuevas estufas que funcionan con derivados de la madera, como el pallet o las virutas, un sistema de calor más barato que la energía eléctrica, el gas natural, el gasoil o el propano.

Otro síntoma de cuál es la situación es el notable incremento que se produjo en los últimos tiempos en el consumo de leña, que se disparó en un 19 % en el último año. Y desde luego, no es por su uso para la construcción, sino para autoconsumo y para la fabricación de virutas que alimentan esos sistemas de calefacción más baratos.

Gorros, bufandas, bragas, mantas eléctricas, polares, sábanas de franela, bolsas de arena y las tradicionales de agua son otros trucos para librarse del frío sin que la cuenta corriente quede al rojo vivo.