Tres de los cuatro colegios públicos del municipio visten igual a sus alumnos. La medida es voluntaria, pero gana adeptos cada curso
27 oct 2013 . Actualizado a las 06:50 h.La combinación uniforme y colegio público puede parecer, a priori, contradictoria. Pero no es así en O Grove. Los padres de esta localidad han puesto de moda lo de vestir igual en el colegio. La medida, completamente voluntaria, gana adeptos cada año. Y solo uno de los cuatro centros de primaria que existen en la localidad se resiste a implantarla. En el resto, impera ya el pantalón de pinzas, o la falda para las chicas, el polo blanco y el jersey. El color, depende del colegio en cuestión.
Fueron los padres del Conmeniño los que trajeron la moda de los uniformes a la localidad. Empezaron cuando una empresa les hizo una buena oferta por los chándales. Pronto, los progenitores comprobaron las bondades de esta medida y pidieron al ANPA que buscase también el resto de la vestimenta. Esto fue hace cuatro años. La medida «es voluntaria, evidentemente no puede imponerse», explica la presidenta de la asociación.
Sumando adeptos
Su iniciativa pronto fue ganando adeptos en As Bizocas. Este es ya el segundo año en el que los estudiantes visten igual. Tienen hasta gorras, «para cuando van a la playa o de excursión», explica la responsable de la asociación de padres. La propuesta ha tenido éxito y son ya muchos los que lucen a diario el traje oficial para ir a clase.
El último en sumarse a la moda ha sido el Valle-Inlcán. Este es su primer año de uniformes. A pesar de que los padres llevaban bastante tiempo intentando implantar esta iniciativa, lo cierto es que hasta el año pasado no lograron el respaldo necesario. Algo que, por ahora, no han conseguido en el Rosalía de Castro, el único centro público que, por ahora, se resiste a la uniformidad.
Implantación del sistema
Implantar el uniforme en los colegios públicos es algo de lo que se encargan las asociaciones de padres. Para ello, realizan una serie de encuestas en las que tienen que lograr una mayoría. Aunque se apruebe, esto no implica que todos los estudiantes del centro tengan la obligatoriedad de llevar el uniforme, pues la medida es completamente voluntaria y solo los que quieran tienen que seguirla.
En cuanto al sistema para encargar los uniformes, cada asociación sigue uno distinto. En Conmeniño, por ejemplo, han contactado con una distribuidora a la que piden, dos o tres veces al año, las prendas que precisan los padres. En Valle-Inclán, en cambio, han solicitado las ofertas a dos tiendas de la localidad y son los padres los que se desplazan allí para adquirir lo que necesitan.
Las tres asociaciones reiteran que, al principio, muchos padres se muestran reacios a esta propuesta. Pero, al final, «los padres que los están usando están muy contentos», sostiene el ANPA del Conmeniño.