Las trabajadoras de Cuca, que llevan varios meses trabajando en O Grove, se incorporaron esta semana al trabajo en esa localicad después de disfrutar de unos días de vacaciones. La incorporación de la plantilla a la fábrica que la empresa tiene en la península meca se produjo de manera paulatina, y en el mes de mayo tuvieron lugar los últimos traslados, coincidiendo casi en el tiempo con el juicio celebrado en Pontevedra.
Desde entonces, las operarias de Cuca esperan su regreso a Vilaxoán, una fábrica que continúa cerrada. Las máquinas de la factoría vilagarciana fueron trasladadas a O Grove, aunque, según confirmaban ayer las mujeres, están ya colocadas en aquella fábrica la línea de berberecho y la del mejillón, pero todavía no funcionan.
Precisamente evitar la salida de la maquinaria de Vilaxoán fue el principal caballo de batalla de la plantilla, que durante más de cuatro meses hizo guardias permanentes frente a la fábrica para tratar de impedir que se llevasen los equipos. Finalmente, un dispositivo policial frustró sus esperanzas y las máquinas salieron hacia O Grove. Ahora, el juzgado ha determinado que no había razones para ese traslado ni para el expediente de regulación de empleo que aplicó la empresa, así que ha anulado ambos.
Los servicios jurídicos del sindicato CC.OO. esperan que el juzgado tome medidas, así lo han pedido, para obligar a Garavilla, o Conservas Selectas de Galicia, a cumplir los términos de la sentencia.