El Chicote de la pequeña empresa

La Diputación arranca un plan personalizado para firmas en apuros


Vilagarcía / La Voz

Alberto Chicote es uno de esos personajes televisivos que se ha hecho famoso por ser brutalmente honesto. Por entrar en un restaurante en ruinas y cantarle a su propietario las cuarenta verdades que no ha querido oír o que no ha sabido ver. Algo así va a hacer un equipo de asesores con entre 15 y 25 pequeñas empresas de la comarca de O Salnés. Gracias a una iniciativa de la Diputación, la Cámara de Comercio y la Fundación Incyde, un equipo de consultores capitaneados por Juan Torrelles desembarcarán en estas firmas en apuros, diagnosticarán cuales son sus principales problemas y ayudarán al empresario a reflotar su negocio.

El día ocho comenzará a hacerse una selección de las empresas que participarán en este Programa Anticrisis, según lo ha bautizado la Diputación. Luego, las firmas que superen el casting deberán cubrir un «cuestionario de autodiagnóstico» que servirá a los consultores como punto de partida. Por que ellos mismos visitarán las empresas y verán con sus propios ojos qué es lo que falla en cada lugar, cuáles son las medidas que se deben adoptar, en qué áreas es preciso acometer ajustes...

El perfil que se busca

«Buscamos pequeñas y medianas empresas en las que la gente tenga ganas de aprender y de que se les eche una mano», explicaba ayer Juan Torrelles. Por eso, uno de los baremos que más se va a tener en cuenta a la hora de elegir a los participantes en este proyecto va a ser el «compromiso» que los empresarios muestren con la iniciativa y su voluntad para dejarse asesorar. «Hay mucha gente que se apunta inicialmente pero que luego, en cuanto le dices cualquier cosa, se planta y dice, ?¿qué me quieren enseñar estos a mí si llevo toda la vida en este trabajo??», argumenta Torrelles.

Pero, aunque la experiencia es un grado, en los tiempos que corren no es suficiente para garantizar la supervivencia de un negocio. Y más, cuando los empresarios se ven atenazados por las dudas, «siempre esperando a ver si esto cambia, sin darse cuenta de que no cambia, de que tienen que ser ellos quienes provoquen el cambio». Cuando se toman las decisiones, además, no siempre se hace siguiendo un criterio económico y racional, si no «con el corazón». Dice Torrelles que en terreno de la pequeña empresa hay «un empresariado muy paternalista, y en muchos casos necesitan que llegue alguien de fuera que les diga que tienen que cortar aquí y aquí», aunque duela. A eso se dedicarán Torrelles y sus compañeros. A intentar salvar empresas a toda costa.

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