El dueño de una cafetería fue agredido el sábado por tres jóvenes
30 ene 2013 . Actualizado a las 06:58 h.Ni el frío ni el mal tiempo disuade a los jóvenes que todos los fines de semana se juntan en las inmediaciones del parque de Miguel Hernández para beber y pasar la noche de juerga. No tendría nada de particular de no ser porque, en las últimas semanas, se están sucediendo desórdenes públicos que, según testigos de la zona, protagonizan estas personas cuando ya llevan varias copas encima. A las denuncias habituales por peleas, por malas palabras y por la suciedad que dejan cuando por fin levantan el campamento, se sumó este fin de semana otra más grave, la de una agresión que, según los denunciantes, cometieron tres jóvenes contra el dueño de un local de hostelería.
Fue sobre la una de la madrugada, según los responsables de la cafetería Manhattan, en el centro del parque de Miguel Hernández. Al parecer, están cansados ya de los abusos de las pandillas que se juntan allí todos los fines de semana, y de sus excesos cuando ya llevan varias litronas encima. Estaban en esas el pasado sábado cuando el dueño del local llamó la atención a los que estaban sentados fuera, en la terraza. La reacción de los interpelados fue sorprendente: «Tres de ellos, de muy malas maneras, se le echaron encima, lo tiraron al suelo y empezaron a darle patadas», decía ayer su mujer. «Tuvimos que salir los que estábamos dentro del local para que lo soltaran».
La víctima acabó en el hospital con contusiones varias, y su mujer llamó a la policía para denunciar los hechos. Los agentes se presentaron en el lugar y, según dijo la denunciante, se llevaron a uno de los jóvenes porque no tenía documentación. «Pero en eso se quedó todo. Les decimos que no puede seguir eso así todos los fines de semana y nos dicen que el botellón en Vilagarcía está permitido y que no pueden hacer nada».
Pero los hosteleros de la zona puntualizan que no se trata solo de grupos que se juntan para beber. Dicen que los muchachos que frecuentan el parque de Miguel Hernández son los autores de más de una gamberrada en los últimos tiempos. Aseguran, por poner un ejemplo, que fue uno de ellos el que hace unas semanas hirió de un botellazo a otro joven en un pub de la avenida de A Mariña.
Las críticas de los hosteleros se suman a las que en varias ocasiones hicieron públicas los padres de los niños que juegan en las inmediaciones, que se quejan de que hay cristales rotos, restos de botellón y de bebidas y mucha suciedad en un espacio en el que juegan los pequeños, que a veces son testigos de los excesos de esas pandillas.
La situación todavía era peor cuando pernoctaban indigentes en la parte trasera del Mexillón de Galicia.