María Rocío Castro y su familia viven un calvario en su propia casa, tanto que ha tenido que abandonarla. Las humedades que afectan desde hace tres años al edificio situado en el número 3 de la calle Francisco José González -al lado del pabellón de Vilanova- se han cebado con los techos de su ático. Primero se desplomó el falso techo de la habitación de su hija y después se cayó el de su habitación.
Ante esta situación de inseguridad e insalubridad, Rocío y su marido cogieron a sus dos hijos y el 22 de diciembre se fueron para un hotel. Allí estuvieron hasta el 8 de enero, pero llegado ese día tuvieron que dejarlo porque no tienen dinero para hacer frente a este gasto. Al hotel todavía le deben una factura que supera los 2.000 euros por la estancia en media pensión durante medio mes y ahora no les queda otra opción que recurrir a la familia.
Los niños de Rocío duermen en casa de su madre y ella y su pareja lo hacen en casa de su suegra. «Yo no puedo asumir el alquiler de un piso pagando la hipoteca de este y tampoco puedo estar viviendo separada de mis hijos», señala Rocío. De modo que esta vilanovesa pide que alguien le solucione con urgencia la papeleta, proporcionándole un lugar donde instalarse con su familia. ¿Quién podría hacerlo?. De momento pone sus esperanzas en su empresa aseguradora, pero no cierra ninguna otra posibilidad.
La cuestión es que su seguro sí se hace cargo del arreglo del techo «incluso se ofreció a arreglarnos la carpintería y otros daños», pero no así del gasto de alquiler de una vivienda alternativa mientras no se afronten las reparaciones. Y en el mejor de los casos, el arreglo del tejado del edificio no se hará hasta el mes de marzo, gracias a la aportación de los propios vecinos. Entre tanto la lucha se desarrolla en el ámbito de las aseguradoras de la comunidad de vecinos y de la propia Rocío Castro, siendo lo más probable que el asunto acabe en el juzgado.
Una familia de Vilanova busca casa